Hola bonitas!
Siempre soy yo la que contesta intentando apoyar o dar consejos desde mi lado más sincero y empático, pero esta vez la que necesita ese consejo objetivo o ese empujón a tomar un decisión (que ni yo conozco), soy yo.
Os resumo, he empezado en un nuevo trabajo de auxiliar administrativo para una empresa de reformas.
Hasta ahí todo bien. Estaba ilusionada, tenía ganas de activarme de nuevo (he estado unos meses en paro por elección propia, pero es otro tema) y sentía que podía ser mi sitio. Me encantan los temas administrativos y encima aquí me ponían mi «oficina» en una tienda de cara al público, cosa que llevo años haciendo y me gusta.
¿El problema? Que he empezado a ver cosas y situaciones que me hacen sentir mal y hacerme pequeña.
Para no dar demasiados datos… Os lo resumiré en que conmigo se ahorran un puesto de trabajo porque trabajo de 8. 13 y de 16 a 19h , y además de hacer mis labores administrativas (facturas, estadísticas, tramitaciones, agendas, coger llamadas de clientes y llevar TODAS las incidencias…) estoy en una tienda en la que entran personas, lógicamente, a ser atendidas y asesoradas. Esto hace que mi trabajo «principal» muchas veces se retrase. Por no hablar de que supuestamente iban a contratar una empresa de limpieza hace un mes…y un buen día me encuentro con que me han comprado un kit de limpieza y pretenden que también lo haga yo.

Ojo!! Que hasta aquí, si no fuese por lo que os voy a contar ahora… Igual hasta tragaría, aunque muy agobiada…
Pero es que mi jefe es un auténtico «acosador» (perdón por la palabra chicas, ahora lo desarrollo, pero no encuentro otra…).
Primero observé como trataba a otros compañeros, llamándoles tontos, impresentables, vagos, cagandose en el de más arriba a voz en grito…y un largo etc.
Pero es que ahora veo que el próximo blanco soy yo. Me amenaza con «cargarmela» si los chicos a los que hago su ruta, no hacen su trabajo, nos dice que «si tiene que recordarnos también no mearnos encima», nos llama por teléfono presionandonos con malas formas y palabras… Y es que os juro que no puedo más.
Llego a mí casa y lloro sin que mi marido me vea. Me siento pequeñita, vulnerable, cuando yo siempre me he comido el mundo y en mis trabajos me han valorado muchísimo.
Estoy muy perdida chicas…
No sé cómo actuar, qué hacer o qué decisión tomar.
Solo llevo un mes y poco y se me está haciendo durísimo, es psicológicamente agotador.
Si no fuera porque no me pertenece paro si me voy yo… Ya hubiese dicho a este sinvergüenza «hasta luego Mari Carmen».
¿Algún consejo?
Un abrazo enorme y gracias por leerme bonitas:)