Juegos Peligrosos

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  • anonimo
    anonimo on #294406

    Ahí estás a un metro de mí, sabes que te estoy mirando, y eso te gusta aunque no lo digas. Sonríes, y acercas tu mano a la mía mientras muerdes disimuladamente tu labio inferior, sabes que es algo que me encanta y a la vez me pone nerviosa. Yo acerco mi mano a la tuya, mientras nuestros dedos se tocan, me pongo aún más nerviosa, y de repente la apartas. Tienes ganas de jugar, entonces juguemos. Me toca a mí mover ficha. Disimuladamente bajo mi mano y la pongo en tu pierna, te pones nervioso, pero no lo suficiente para para. Acaricio tu pierna delicadamente, hasta llegar a tu entrepierna. Siento como tu respiración va en aumento, te aflojas la corbata disimuladamente, te retuerces en la silla, te gusta. Puedo sentir el aumento del latido de tu corazón, y eso me excita. Pero a milímetros de llegar a tu miembro mi mano se para. Ahora te toca a ti dar el siguiente paso, pero eres demasiado tímido. Así que seré yo la que coja las riendas. Me disculpo y me dirijo al baño, sé que cojeras la señal y me seguirás.
    Entro en el baño, está vacío, la suerte juega a mi favor. No ha pasado ni un minuto y ahí estas, atravesando la puerta y lanzándote a mis brazos. Me besas como si me fueses a arrancar los labios a mordiscos, eso me encanta, mientras tus manos se deshacen de mi chaqueta, yo hago lo mismo con la tuya. Tus manos quieren deshacerse de mi camisa pero ahora las reglas las pongo yo. Te empujo hacia el baño y hago que te sientes en él, quiero que disfrutes del momento como si fuera el último. Desabrochas tu camisa rápidamente y la tiras a un lado, mientras yo te observo con una pequeña sonrisa, me encantas, con o sin ropa .Ahora es mi turno. Empiezo a desabrochar mi camisa muy lentamente, me dices que me apure, pero niego con la cabeza, cuando ya estoy en el último botón me doy la vuelta, y la dejo caer al suelo. Ahora es el turno de mi falda, llevo esa lencería, te encanta, la llevo solo para ti. Mis pezones están excitados y mi sexo húmedo, pero quiero que te deleites con mi cuerpo. Siento tus manos frías deslizarse por mis caderas, un escalofrió recorre mi cuerpo. Me aprisionas contra ti, quieres hacerme sentir tu miembro palpitante. Deslizas tus manos sobre mis braguitas y empiezas a frotarlas contra mi sexo, mientras que con la otra acaricias mis pechos y le das pequeños pellizcos y jugueteas con ellos. Cierro los ojos, nadie me había hecho sentir así nunca. Cuando abro los ojos descubro que la puerta del baño esta entreabierta, el hecho de que nos puedan pillar me excita mucho más.
    En un movimiento rápido me doy la vuelta y te empujo contra los lavados, empiezo a besarte otra vez. Mientras que con mis manos me deshago de ese bóxer que aprisiona tu miembro erecto, tú haces lo mismo con mi lencería. Ahí estamos los dos, piel con piel, con ganas de comernos mutuamente.
    Me coges por las caderas y me pones encima del lavado, y empiezas a bajar por mi cuello desnudo hasta llegar a mis pechos excitados, tu lengua mojada juguetea con ellos. Sigues bajando hasta mi sexo, mientras entrelazo mis dedos en tu pelo, estoy húmeda y eso a ti te encanta. Me miras como pidiendo permiso para entrar en mí, yo te miro, no necesitas palabras para saber que puedes hacer conmigo lo que quieras. Notas mi humedad, besas mis muslos, mientras que con tu dedos invades mi interior, acaricias mi clítoris, mi cuerpo se derrite de placer.
    Levanto tu cara, estoy preparada. Te levantas, y vuelves a besarme, mientras te vas introduciendo en mí. Me coges por las caderas y me levantas otra vez. Lentamente siento tu miembro dentro de mí, no quieres hacerme daño. Empiezo a mover mis caderas, al principio descompasados, pero enseguida cogemos los mismos compás, la velocidad aumenta. Te diriges a mi oreja y me preguntas si me gusta. El aliento de tu boca en mi oreja, aun me excita más, y aumento la velocidad. Araño tu espalda con la pasión que siento en ese momento.
    Llegamos al orgasmo los dos juntos. Me dejas en el suelo, y me das un beso en la mejilla, te vistes y te vas. Y ahí quedo yo vistiéndome y con una sonrisa en mis labios. Ese es nuestro trato, nada de nombres, nada de sentimientos, solo sexo.

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