Desde que soy madre (1 año) me doy cuenta de que tiro de prácticamente todo, la casa, la niña, y por supuesto, trabajar también. Voy corriendo a todo, haciendo malabares y arrastrando un problema de espalda desde el embarazo. Hago ejercicio de fuerza 2 días a la semana. Por los horarios de mi marido, tengo que ir a entrenar a las 6 de la mañana, muchas veces después de apenas haber dormido. Trato de conservar mis hobbies, pidiendo favores a las abuelas, claro.
Últimamente siento como que la sociedad está en deuda con las mujeres. Tengo compañeros hombres que se empeñan en hacer reuniones y reuniones para cosas mínimas, en lugar de resolver, y yo no doy para más. He tenido que reducirme el horario, el sueldo, con ello entiendo que se debería reducir también el número de proyectos. Pues parece que no entienden un NO, que no es por gusto, que no llego. Sinceramente, lo que me pide el cuerpo ahora mismo es cobrarme la inversión de mi salud y tiempo en criar una persona sana para el futuro, y reducir mi esfuerzo laboral al mínimo. Por que sí, porque ya estoy estable y porque estoy un poco harta de lo invisible que es todo esto, lo poco valorado. Al final, la conciliación la pagamos las mujeres con nuestra salud física y mental. ¿Soy solo yo así, o es que estoy equivocada?
