Bueenas! Vengo hoy un poco a desahogarme al foro, que escribir siempre me hace bien y vosotras sois estupendas.
No busco consejo, yo se que la situación es la que es y sé que cambiar a una persona de 50 años es muy difícil.
Os pongo en situación
Mi pareja y yo, de 26 y 27 años respectivamente, llevabamos ya 3 años viviendo juntos y en junio, nos mudamos a la ciudad de nuestros padres de nuevo, y pues por buscar piso tranquilamente, ahorrar y demás, decidimos pasar unas semanas en casa de la madre de mi pareja. Nosotros ya sabemos como es, de hecho, si alguna vez hemos venido a visitarlos, siempre hemos decidido pasar esos días en casa de mi madre, pero bueno, ya que su madre está economicamente mejor y tras hablar con ambas, decidimos que estas semanas las pasaríamos con ella.
El caso es que es una persona que le cuesta un montón decir algo bueno de su hijo. Durante mucho tiempo, su conversación favorita con era comentarle lo gordo que estaba «Si es por tu salud» repetía siempre… *rolling eyes*. Ahora su hijo ha adelgazado y no puede criticarle por ello. Pero calma, que tiene más. Tras varias contestaciones mías, ha decidido que delante de mí ya no dice nada, pero el día que su hijo está solo…

Le critica por la ropa que lleva; en unas semanas tenemos una boda y ni la camisa le ha dejado elegir. Le critica por como come, por como tenemos la habitación (la recogemos cada día, pero si yo salgo pronto a trabajar y tiene que recogerla él, llega antes ella para criticarlo) le critica por fumar, por llegar tarde los fines de semana, por pasar fuera de casa mucho tiempo (huye de ella cada vez que puede) o si ese día se le ha pasado darle un beso antes de salir… Lo trata como a un crío.
Ella siempre dice que son consejos de madre, que él ya es mayor para decidir su vida, pero si no hace exactamente las cosas como ella quiere se tira dias con la misma cantinela. Su hermano mayor no es mucho mejor, aunque por suerte ya no vive con la madre, si que pasa muchos días por casa, y da igual que esté su madre o no, él nunca llama, entra directamente. Si es por la mañana y seguimos durmiendo, entra en la habitación a despertarnos, en alguna ocasión nos ha despertado hasta con música militar, solo por molestar, pero a él le resulta super gracioso. Y ha cogido la costumbre de su madre de criticar mucho y muy fuerte. Solo nos quedan 3 semanas (por fin) pero la verdad que se está hacienfo mucho más duro de lo que pensamos. 3 meses pasan rápido, decíamos… Que ingenuos. Y nada, hasta aquí el desahogo. Benditas madres, pero qué duras son a veces