Mi cuñada lleva con mi hermano 10 años. Cuándo la conoció, ella ya tenía problemas de audición. Una infección de oídos que se fue de las manos cuándo era una cría. Desde entonces ha ido perdiendo audición poco a poco. Me pareció alguien maja con mala suerte. Cada vez que surgía la conversación decía que su tipo de sordera no era apto para implante coclear ni audífonos. Así que lo que hacíamos era hablarle más alto, prestarle atención, incluirla más, todo lo que ella nos pedía para poder adaptarse. Toda la familia giraba a su alrededor para que no se sintiera excluida. Con el paso de los años según perdía ella audición, nosotros alzábamos más la voz para hablarle. Pero llegó un momento en que se estaba volviendo insostenible. Vivo en un tercero, cada vez que venía a mi casa la del primero me decía que nos oía gritar. Pero claro, no íbamos a dejarla de lado por tener que gritar. No se me hubiera ocurrido.
Bueno, pues resulta que me enteré el verano pasado (porque le escuché una conversación con mi hermano sin querer) de que había ido a un especialista y le habían dicho que si era viable el implante coclear, pero ella se negó porque dijo que no iba a dejar que le hicieran un hueco en el cerebro para ponerle un aparato horroroso y que la gente iba lo iba a ver y que además como iba a peinarse. Que no quería esa porquería. Sus palabras literales. Tras mi shock inicial quise hablarlo con mi hermano pero no quería meterme porque era la decisión de ella, me gustaran o no sus motivos. Pero es que además poco antes de Navidad la oí hablar con su madre por teléfono, bueno, os imaginaréis que no lo hablaba, lo estaba gritando, y aunque se fue a la calle a hablar por teléfono lo oí perfectamente. La madre le insistía en que le pagaba ella los audífonos, que nunca los había querido, pero que los necesitaba. Mi cuñada le dijo que no quería, que así estaba bien.
Bueno, pues la gota que colmó el vaso fue que el otro día ya no valía hablar a gritos, se levantó con mal día y no oía casi nada, por no decir nada. Mi madre le sugirió que quizás era momento de empezar a aprender y usar lenguaje de signos, que todos aprenderíamos por ella, si ella quería aprender. Pues la tía se ofendió toda, dijo que no había ido allí para que la insultaran y se largó. Mi madre se quedó fatal, y mi hermano defendió a su mujer diciendo que no deberíamos haber sugerido nada, porque era meternos dónde no nos llaman.
Pues encima si no tenía poco ya con eso, una amiga en común me mandó una conversación con ella porque le pareció tan rastrera que pensó que necesitaba saberlo. Mi cuñada se reía de mi, y de la sugerencia de mi madre del LDSE. Le dijo que para que coño iba ella a querer oír nada si así su marido se encargaba de todo. Que para que cojones iba ella a querer dejárselo fácil al resto cuando era los otros lo que debían facilitarles más cosas que para eso el problema lo tenía ella. Literalmente dijo eso.
Mi hermano lleva todas las finanzas, llamadas telefónicas, todo está a nombre de ella pero él lo lleva porque claro: No puedo ir a hablar con el del banco si no lo oigo. (Palabras de mi cuñada). Se acostumbró a que él lo hiciera todo, trámites, el peso de la casa… Hace año y medio que dejó de trabajar porque ya no era viable en su puesto por su sordera, dijo que iba a pedir la discapacidad y buscarse otro curro adaptado a ella. Pero como mi hermano la lleva en volandas, ella ya no hace nada.
Ni busca trabajo, ni está intentando conseguir la discapacidad, por no hacer, no hace nada en casa porque: Es que si pongo la lavadora luego no la oigo acabar. Que digo yo, que lo que haga ella y lo que mi hermano le consienta, es problema de ellos en su casa a mí me importa una mierda. Mi queja es porque cada vez que viene nos obliga a gritar como locos, a no poder hablar tranquilamente porque se enfada si hablamos de algo y ella no lo entiende. O si me cansé de gritar e intento tener una conversación con mi madre a un tono normal y ella está al lado me dice que soy una mala educada y que no tengo su discapacidad en cuenta. Maleducada yo, mi madre, mi abuela o quién sea. Que podía esforzarme más por entender su situación. Ya le dije a mi hermano que con él podía quedar, pero con ella no y aunque me dolió decirle eso a mi hermano, también le dije que creía que era mejor si tampoco iba con ella a comidas familiares porque es un estrés innecesario para la familia.
Durante años le hablamos y nos adaptamos a lo que a ella le venía bien, por obvias y lógicas razones. Es una discapacidad, pero yo no tengo porqué pagar que ella decida seguir siendo sorda, cuando puede poner remedio al tema de la comunicación. Si mi hermano se quiere dejar arrastrar, bien por él. Pero no conmigo, ni con mis padres, que y lo están pasando muy mal. Puede que mi forma de verlo sea horrorosa… Ya no sé.
Gracias por leerme.
