Tu cuñado dice lo mismo que dijo mi suegra… de verdad que hay gente con menos sensibilidad que la taza de un vater. La Obregón no ha sido tampoco santo de mi devoción, pero yo lo vi y me emocionó mucho, en ningún momento me amargó la noche, pero bueno, igual no todo el mundo es igual de empático.
Un saludo amiga!