Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
A ver por dónde empiezo. Hace 7 años encontré al que creía que era el hombre de mi vida. Después de todo este tiempo, eso es lo que creía ver o lo que él daba a entender. Supuestamente quería crear una familia conmigo, cuando en su momento me reconoció que lo decía solo para no escucharme «darle la brasa».
Después de enterarme por amigas de que le estaba tirando los trastos a más de una, me deja. Supuestamente, a la semana de la pelea, encuentra a otra chica. ¿En una semana encuentras un reemplazo? Ni muerta me lo creía, puesto que él lo negaba, pero la tipa me contactó por redes sociales. Ante las pruebas y la evidencia, ya no lo pudo negar más; decía que se había acostado solo una vez con ella y que no podía olvidarme.
Después de todo esto, volví con él por la pena y porque había tenido un accidente grave. No contento con nuestras peleas y disgustos (porque yo ya no me fiaba), lo eché de casa. Ya lo había echado en mil ocasiones, pero siempre volvía. Por lástima, de nuevo volví con él; estuvo enfermo, lo estuve cuidando y, cuando se recuperó… ¡sorpresa! Me dice que no me aguanta y se va bloqueándome de todos sitios y sin más explicaciones.
Se lo dije: cuando me necesite, no voy a volver a estar. Y sigo pensando lo mismo, porque creo que solo me ha buscado cuando me ha necesitado. Me he sentido, en 7 años de relación, estafada, engañada y usada. Solo aparece cuando necesita algo, así que quería pedir vuestra opinión. Sigue teniendo sus cosas en mi casa y las llaves, y no hay manera de quedar para que se lleve todo. Se pensará que va a volver cuando quiera, aunque desde que se fue estoy muy a gusto, tranquila y feliz. Lo tengo más que claro: cuando me necesites, no estaré.
