Este verano entre fiesta y fiesta por la verbena de mi pueblo, conocí a un chico y surgió la magia de la pasión.
A día de hoy sigo quedando esta persona y solo lo sabe una amiga mía, y lo sabe porque esa noche estaba allí. Como cual adolescente haciendo de celestina, empezó a arrimarse a él y a intentar hacerse amiga, cosa que yo pensaba que qué tierna pero que tenemos 30 tacos, que no se metiese en mis asuntos. Ella continuó en su papel de tal modo que un día que quedamos para comer las dos, lo llamó para que viniese, me decía que si yo no me atrevía lo llamaba ella. Por mucho que le explicaba que ahora mismo yo no quería quedar con él y no lo quería allí comiendo nosotras, ella insistía en que qué mal le hacía. Anonadada con la insistencia, le pregunté si le gustaba. Su respuesta fue que ya tenía novio pero si que si no, que sí. Sentí vergüenza ajena, por lo que dejé el tema y decidí no volver a contarle nada pero como seguía pesada le puse un poco de distancia.
Un par de meses después, quedo con el chico, por lo que voy a esperarlo al trabajo. Para mí sorpresa, ¿quién estaba allí esperando también? Pues mi amiga. Ella no me vio, pues iba en moto y con el casco no se percató. Más tarde el chico me cuenta que fue hasta allí para contarle en persona que estaba embarazada.
Mi reflexión es: no me considera amiga. Y si ella cuando coincidimos, porque básicamente tres días a la semana nos vemos en la calle, no me dice nada, ¿debería decirle yo algo? Entiendo que no me lo quiere contar y por muy evidente que sea que debo respetar el no decir nada. ¿Qué pensáis vosotras?
