Antes de nada, no, no ejerzo como psicóloga, aplico mis conocimientos ayudando en una asociación que dirijo pero no paso consultas.
Estudié psicología tras una relación de 5 años con un narcisista. Profundicé en ello, abusos y maquiavelismo (este último me llamaba mucho la atención).
Aún con todo, no vi venir todos los abusos que mi pareja (mi marido) ejercía sobre mí. Desde criticar todo lo que hacía, pasando por violencia económica, chantajes y hasta la dichosa ley de hielo.
Nació nuestro nuestro pequeño y no mejoró la cosa pero abrí los ojos.
Él criticaba mi forma de limpiar y cocinar (yo me quedaba en casa), siempre había alguna crítica y algún despectivo. Llamarme mediocre era su favorito. Por más que me esforzaba, jamás era suficiente y él pinchaba hasta hacerme explotar para acabar yo llorando y pidiendo perdón por algo que no era mi culpa. Llegó el punto en el que tenía miedo de contarle nada para que no se enfadase, era una bomba de relojería.
Tras una discusión por sus críticas hacia mí y mi forma de hacer la casa/comida, cogí dinero de mis ahorros y contraté a una empresa de limpieza y a un cocinero que preparase la comida y la cena.
Llegó mi marido y yo toda ilusionada abrí la puerta con todo perfecto, impecable y la comida deliciosa en la mesa.
Adivinad… empezó con sus críticas y empezó a subir sus tonos. Me quedé en blanco, como si fuese una espectadora.
Mientras él despotricaba, insultaba y tiraba los platos contra la pared, yo fui a buscar las facturas de la empresa de limpieza y del chef.
Se las puse en la mesa sin decir palabra y me fui, aguantando las 295994 llamadas y audios insultando después.
Esa noche me acosté en otro cuarto y no fu9 capaz de hablarle hasta pasados 2 días. Me di cuenta que no era mi forma de hacer las cosas lo que le molestaba, si no yo.
No contento con ello, llamó a las empresas para verificar que fuese cierto que yo contraté a ambos.
Ahora miro atrás y sé que debí haberme ido pero me quedé y empecé a hacerle terapia sin que él se de cuenta.
A día de hoy es un encanto y suena fatal pero uso técnicas que no apoyo para conseguir conducirle por dónde yo quiero.
Ahora nos encargamos de todo al 50% y él se encarga prácticamente de todo lo relacionado con el niño: reuniones, deberes, padres… hace muuucho en casa y hasta me ayuda con la asociación y mis competiciones (cosa que ha sido motivo de ley de hielo anteriormente).
Ojalá mi relato ayude a alguien.
Gracias