No me gustan los animales, o sea, no es que les odie o algo, pero de verdad que no me gusta tener animales, si lo veo no los toco y me infunden muchísimo respeto.
Pues mi querido hijo lleva todo el santo año (desde la Navidad pasada que le trajeron uno a su prima) pidiendo un perrito y yo he dicho y reitirado infinidad de veces que NO, que en casa no hay perrito, ni gatito, ni periquito.
Yo soy la que siempre tiene que hacer todo y ahora mismo no tengo el tiempo ni las ganas de hacerme cargo de un perro, que no es poca cosa.

Pues nada, ¿qué le trajeron a mi hijo anoche en casa de mis suegros? Un perrito que había cogido mi cuñado de una protectora.
El perrito monísimo, el niño llorando desde que lo ve y yo siendo la mala de película porque NO quiero un perro en casa, o sea, es que es mi casa, ¿¡tan dificil es de entender?!
Y ahora aquí estoy, que no sé qué hacer con el perro, porque mi hijo no se separa de él ni medio milímetro y yo estoy muy agobiada.