Hola, necesito ayuda porque hay muchas cosas que no acabo de entender en mi relación actual.
Tengo 29 años, mi pareja tiene 33 y soy su primera relación seria. No llevamos ni un año saliendo, pero han pasado muchísimas cosas en estos meses.
La primera discusión que tuvimos fue una noche de fiesta. La novia de su amigo se estaba haciendo pis y la acompañé al baño. La discoteca estaba a tope, con una cola horrible. Entramos juntas al baño, hicimos el tonto, nos sacamos unas fotos… lo típico. Ya nos estaban aporreando la puerta, pero pensábamos que era la gente esperando fuera. Al abrir, me encuentro a mi chico con una cara de decepción tremenda. No entendía nada.
Bajó corriendo las escaleras de la discoteca y salió fuera. Yo le seguí y, al preguntarle qué pasaba, me dijo: “Esto no es lo que quiero. Me has dejado solo, humillado. Yo aquí esperándote como un tonto, y vosotras haciendo el tonto”. En ese momento no entendí nada. Luego hice el esfuerzo de ponerme en su lugar, y acabé comprendiendo cómo se sintió. Aun así, me pareció desproporcionado.
No quería hablar, ni mirarme a la cara, decía que se iba, y de hecho se fue. Yo estaba llorando en la calle, hablando con la novia de su amigo, y cuando me di cuenta de que él se había ido, bajé corriendo la calle a buscarle. Le encontré entrando a un sitio y pudimos hablar.
Cabe destacar que yo vivía a 40 minutos de donde estábamos. Él tenía clarísimo que se iba a ir y dejarme allí. Cuando le pregunté si de verdad se habría ido, me dijo que sí. Le dije: “¿Y yo qué?”. Me contestó: “Bueno, tienes a esta gente. Mis colegas te habrían dejado dormir en su casa”. Eso ya me descolocó bastante.
Y ese fue solo el primer conflicto.
Desde entonces han ido pasando más cosas. Cuando algo me ha generado malestar, he intentado explicárselo desde la calma y con cariño. Pero él suele responder con frases como: “Eres una exagerada”, “No es para tanto”, “Me estás saturando”, “Yo solo quiero paz”.
Una vez salimos de fiesta y yo estaba bailando. Al darme la vuelta, vi a una chica cogiéndole la cara a él. Sus caras estaban a tres centímetros. Me impactó la imagen. Le dije que salía fuera a fumar. Él vino a preguntarme qué me pasaba y, cuando se lo conté, se puso a reírse y a decirle a un chico: “Joder, yo que ya le iba a proponer un trío”. Luego iba diciendo a desconocidos: “Mira, mi novia está cabreada conmigo”.
Y yo solo pensaba: si yo me hubiera tomado a risa lo de aquella primera discusión, me habría llamado loca, egoísta o vete tú a saber qué.
Él es muy desapegado. Cuando pasa algo, no quiere hablarlo. Se vuelve frío, distante. Yo siempre he respetado su forma de ser, pero siento que él no entiende la mía. Soy sensible, emocional, lloro bastante. Lo reconozco, y lo intento trabajar, pero tampoco creo que tenga que pedir perdón por ser así.
Por ejemplo, ayer se rayó por algo. Le llamé por teléfono y no me cogía. Luego me dijo: “Sí, te he ignorado porque estaba rayado”. Y no me parece justo. No me parece forma de cuidar a alguien.
Sé que no soy perfecta. A veces sobreanalizo todo, le doy vueltas, me agobio. Mi ansiedad me hace necesitar tener todo bajo control. Y sí, ya sé que debería ir a terapia, pero no puedo permitírmelo ahora mismo. Aun así, es uno de mis objetivos para este año.
Hemos llegado a un punto en el que no podemos hablar de nada, porque lo primero que me dice es: “Ya vas a empezar”, “Esto va a acabar mal”. Y yo siempre empiezo con calma, diciendo: “Amor, esto me ha molestado”. Pero a veces su respuesta es: “Pues nada, siempre soy yo el malo”. Y yo solo quiero que nos entendamos, crecer juntos, mejorar. Lo intento desde el amor.
Sé que nuestras personalidades chocan. Él es desapegado y yo soy todo lo contrario. Pero necesito consejo. Necesito saber si de verdad le puedo estar agobiando al decirle las cosas que me molestan. Porque siento que me estoy empezando a callar cosas. Que me estoy tragando lo que siento. Y sé que eso no es sano.
En el trabajo, paso las ocho horas dándole vueltas a lo que ha pasado. Sé que no se puede cambiar el pasado, pero siento que hay cosas que no he podido cerrar, porque él muchas veces corta la conversación y se acabó. Pero yo me quedo con los pensamientos y las emociones dentro.
No os cuento esto para dejarle mal. Es una buena persona. De verdad. La mejor persona que conozco. Pero no sabe gestionar conflictos ni emociones, y eso lo entiendo. Solo necesito saber cómo seguir. No quiero que esto se acabe por no entendernos.
Sé que yo también tengo fallos. No soy perfecta. A veces me cabreo por tonterías. Estoy intentando cambiar eso. Pero ahora mismo estoy perdida.
(texto corregido para mejorar su lectura)