feliz miércoles chiquillas, os cuento sobre mi. Me considero sociable, simpática y extrovertida. Me gusta conocer gente nueva y hablar con todo el mundo. Suelo ser organizadora de fiestas y salidas y disfruto de ello.
En el gimnasio al que voy, ha empezado a asistir un chico nuevo. Se ha trasladado hace poco de otra ciudad por motivos laborales y por eso no le teníamos visto por allí. Lo hemos adoptado en nuestro grupo para que no se sienta solo y le hemos propuesto que salga con nosotros, cuando hacemos las quedadas de gym bros y sis.
Considero que trato a todos por igual, sean hombres o mujeres, sean más mayores o más jóvenes. Veo a las personas simplemente como personas y me gusta interactuar con ellas.
tuvimos salida con los del gimnasio y el nuevo me pidio que quedemos un ratito antes él y yo porque tiene que comentarme una cosita. Inocente de mí, le he dicho que vale.
quedamos en el bar de siempre. Hemos pedido un par de cervezas y nos hemos sentado en una mesa.
Parece ser que ha notado mi interés en él, puesto que me río con sus bromas, y estoy muy pendiente de él en los entrenamientos. Vaya primera noticia. Que se ha fijado que cuando hablo con él, sonrío de manera muy sexy y me toco el pelo y que eso es signo inequívoco de que me gusta. Además de que le parezco mona. Que él no se ha planteado tener una relación seria por ahora pero que, ya que ve mi interés, podríamos quedar de vez en cuando él y yo a solas para, bueno, ya sabes tú para qué. ¿Qué te parece?
Pues mira, me siento halagada de que creas que soy mona. Pero creo que ha habido un malentendido. Intento tratar a todo el mundo por igual y ahora mismo no estoy interesada en tener ningún tipo de relación, sea del tipo que sea. Me encuentro muy bien así.
Que si soy lesbiana. No, no soy lesbiana, pero estoy en una etapa vital en la que no quiero ningún tipo de relación sexual y/o afectiva. Aún estoy purgando los estragos que me causó mi última relación y no me apetece complicarme la vida metiéndome en ninguna otra.
Vuelve a la carga. Por si no le he entendido bien, lo que me está ofreciendo es tener algo con él. Le repito que no.
Como sigue insistiendo, se me ocurre la genial idea de decirle que lo que pasa es que no es mi tipo. Y aquí se lía la de San Quintín. ¡Cómo no va a ser mi tipo! Si tiene un cuerpo esculpido por horas y horas de gimnasio. Cobra una pasta en su trabajo. Tiene un buen coche y buen gusto para vestir. Es simpático y amable con las chicas, les abre las puertas y les cede el paso (¡madre mía, vaya cavernícola!). Que es el sueño de toda chica, el yerno que toda señora quisiera tener. Y que si él está interesado en mí es imposible que yo no lo esté en él.
Pues chico, lo siento, no es mi caso. Me gustan de otra manera. Y el tipo, cuando ha visto que empezaba a llegar el resto del grupo, se ha levantado y me ha dicho que me da un par de días para que recapacite. Y se ha largado. Es que no le entra en la cabeza ni por asomo que una chica le pueda decir que no. Tiene una seguridad en sí mismo digna de envidia, eso hay que reconocérselo.
Me da a mí que en breve el gimnasio va a perder a un socio. ¿Qué haríais vosotras en mi lugar? ¿Lo ignoraríais, le plantaríais cara, o directamente hablaríais con la dirección del gym para evitar problemas? Ahora no quiero ir incómoda a mi sitio favorito por culpa de este lerdo.
