Limites y cuchilladas traperas

Inicio Foros Querido Diario Familia Limites y cuchilladas traperas

  • Autor
    Entradas
  • Avalon
    Invitado


    Avalon on #1029657

    No sé cómo empezar esto. Poner en palabras lo que me ocurre quizás me ayude a ordenar este caos mental. Me siento herida de muerte, traicionada por las dos personas que más amo en este mundo que no vi venir esta puñalada por la espalda.

    Hace casi quince años me separé tras sufrir maltrato y abuso sexual por parte de mi marido. El detonante fue descubrir su consumo y venta de cocaína. No quería que mi hijo, entonces de cinco años, creciera viendo a su padre alcoholizado, maltratándome y haciéndome sentir culpable por existir.

    Mi familia nunca me apoyó. Mi ex, un narcisista psicopático, los manipuló para que creyeran que la decisión de separarme había sido solo mía. Incluso después de la separación, él mantuvo una buena relación con mi familia, quienes justificaban su trato con él diciendo que era “por el bien de mi hijo”.

    Pero mi ex nunca se preocupó por nuestro hijo. También lo maltrataba, lo golpeaba, lo exponía a su alcoholismo, drogadicción y peleas. Llegó incluso a obligarlo a conducir sin carné y a traficar. Mi hijo nunca me contaba nada, aunque yo lo intuía. Cuando intentaba preguntarle, él reaccionaba con ira y se encerraba en su habitación.

    Hace dos años, cuando mi hijo tenía diecisiete, su novia me contó la verdad: mi hijo le había confesado todo, temiendo que su padre me hiciera daño si yo me enteraba. Juntas lo convencimos de que, a punto de cumplir la mayoría de edad, no tenía obligación de seguir viendo a su padre.

    Esta decisión fue el detonante. Un psicópata no acepta que le pongan límites, que la verdad salga a la luz y que su máscara caiga. Mi hijo y yo recibimos amenazas de muerte. Sé que es capaz de cumplirlas y me aterra pensar que, aunque termine en la cárcel, antes pueda enviarme al cementerio.

    Fuimos a juicio y ganamos. Tenemos una orden de protección y estamos en el sistema VioGén. Pero demostrar todo esto nos llevó años, y el daño invisible, el estrés postraumático que sufrimos, es difícil de sanar. Tuve que ser madre y padre a la vez, luchando sola contra la incomprensión.

    Durante estos dos años, vivo con un miedo constante. No doy dos pasos sin mirar atrás. Las veces que mi ex se saltó la orden de alejamiento las viví con crisis de pánico cada vez que lo veía, y mi hijo con ataques de ansiedad.

    Decidí mudarme fuera de la provincia. Alquilé la casa de mis sueños en la naturaleza. Disfruté de la libertad de caminar sin miedo. Le di mi coche a mi hijo, me compré uno pequeño y barato de segunda mano. Él, con diecinueve años, planeaba mudarse con su novia, así que le cedí mi piso a cambio del pago de los suministros, la hipoteca y el mantenimiento.

    Pero esta decisión me salió cara. A los tres meses, mi padre enfermó y murió. Él siempre fue el referente paterno para mi hijo. Perdí mi trabajo, mi coche “nuevo” se averió irreparablemente y mi abogado me informó de que mi ex tenía orden de prisión por acumulación de delitos.

    Sin trabajo, pagando un alquiler lejos y con mi hijo viviendo en mi piso, decidí volver. Los policías a los que tengo que informar de mis movimientos, me explicaron que, para la orden de protección, debían de comunicarle a mi ex de mi dirección. Una lógica absurda.

    Durante mi ausencia, él no me visitó ni una sola vez, supeditado a la voluntad de su novia. Al regresar, encontré mi piso en pésimas condiciones. Mi hijo y su novia lo habían descuidado por completo.

    Mi hijo apenas me hablaba. Se encerraba con ella en la habitación. Dejaban todo sucio y desordenado. Mi coche, el que le di con tanta ilusión, estaba destrozado.

    Intenté ser comprensiva, sabiendo lo que él había sufrido. Pero estaba dañándome a mí misma. Así que puse límites: mis normas, gastos compartidos, visitas limitadas de su novia y limpieza obligatoria.

    La reacción fue de ira y se ha mudado a casa de mi madre. Allí, él y su novia usan a la cuidadora de mi madre de criada. Me devolvió el coche inservible, ahora tengo dos coches y ninguno de los dos funcionan y repararlos no sale a cuenta.
    Me mira con odio, con la misma mirada de desprecio de su padre. Su novia es igual de tóxica y posesiva. Y mi madre, influenciada por ideas antiguas, me tilda de mala madre por poner límites.
    ¿Qué sentido tiene todo este sufrimiento? ¿Para qué? ¿Por qué? No entiendo cómo las dos personas que más amo me han traicionado. ¿Soy realmente tan mala madre? ¿Dónde están los valores y el amor que le di?
    Voy a terapia, pero es que ya no le encuentro sentido a tanta lucha.
    Gracias, por leerme y disculpar el rollo, pero necesitaba vomitarlo.


    🌸 Envía tus movidas a [email protected]
    👑 Los mejores chollos para ahorrar https://whatsapp.com/channel/0029VaCFabI1nozF5ZslTp3u


    Responder
    Ka
    Invitado


    Ka on #1029666

    Menuda situación… Solo puedo abrazarte muy fuerte y desearte que pronto esto tome un camino más positivo. No abandones, sigue luchado, estoy segura de que al final conseguirás que las cosas tomen otro rumbo. Mucha suerte!

    Responder
    Noa
    Invitado


    Noa on #1029687

    Toda situación tiene un sentido siempre que tengas un propósito. En tu casa, el objetivo debe ser priorizar te tu. Aunque signifique alejarte de tu hijo, que es adulto y responsable de su vida y decisión
    Aléjate de esa familia disfuncional, busca tu felicidad, y conocerás a personas que sepan apreciar lo que eres.
    Hay salida
    La situación se repite hasta que aprendes la lección, y en este caso, es un cambio de actitud y poner distancia física y emocional de tu «familia»

    Responder
    John Døe
    Invitado


    John Døe on #1029785

    Es inviable toda acción, porque es poco frecuente que los que están «dormidos o no han despertado de su conciencia» puedan entender todo lo vivido y expuesto, con todo el dolor interior que se convierte en dolor exterior. Aquí la suerte interfiere poco, las palabras de ánimo están vacias, estos momentos son «pruebas de vida» y que en realidad tienen un proposito, aunque cuando tenemos la pregunta nos cambian la respuesta, parece una «inocentada» pero es tan real, que, aún heridos y destrozados, seguimos en pie sin saber que hacer. «Y cuidado con dar consejos que para mi no tengo». Te abrazo, te amo, y mi energia estará con la tuya. «Que tu seas la fuerza y la energía sanadora para todos tus momentos, que puedas atraer la sanación para tí misma y a los demás que la deseen”.

    Responder
WeLoversize no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta web por colaboradores y usuarios del foro.
Las imágenes utilizadas para ilustrar los temas del foro pertenecen a un banco de fotos de pago y en ningún caso corresponden a los protagonistas de las historias.

Viendo 4 entradas - de la 1 a la 4 (de un total de 4)
Respuesta a: Limites y cuchilladas traperas
Tu información: