Hooolaa a todas!! Llevo mucho tiempo leyendo el foro y por primera vez me animo a contaros mi historia.
Me considero una chica normalita, nunca he tenido problemas en sociabilizar pero con los chicos siempre me había dado mucha vergüenza ( si se trataba de tema de pareja, de amigos tenía bastantes), quizá por mis problemas de autoestima.
El caso es que una noche a través de unos amigos de unos amigos conocí a un chico, yo en ese momento había sufrido demasiados desengaños de la vida en general, y lo que menos buscaba era una pareja, hasta que apareció él.
Físicamente era normalito(según mis amigos, pero para mí tenía algo que me enganchó), cuando nos íbamos a ir, me pidió el número, nos liamos y hasta el día siguiente.
A la mañana siguiente, tenía un mensaje suyo, yo sin muchas esperanzas y con más miedo que vergüenza acepté quedar con él el finde siguiente.
Por fin llegó el día, y yo estaba de los nervios, dudé mucho, pero al final me planté a las 18h en el metro donde habíamos quedado. La verdad que todo fue mejor de lo que esperaba, me sentí muy agusto ( he de admitir que era mi primera cita «oficial», aunque había quedado con más chicos pero nunca nada serio,4 besos tontos y cada uno para su casa).
Las siguientes quedadas fueron aún mejor, y yo me creí estar en las nubes. Pensé en la suerte que había tenido, que había tardado en llegar pero sin duda, la espera había merecido la pena.
Así fueron pasando los meses, hasta que decidimos hacerlo oficial, aunque desde el principio ambos sabíamos que lo era, o teníamos la intención.
El primer año fue un sueño, alguna discusión pero nada serio. De repente, todo cambió cuando le ofrecieron irse a trabajar 6 meses a otra CCAA,( hablábamos todos los días durante horas, e incluso me planteé irme con él y dejarlo todo si al final decidían hacerle fijo allí) pero cuando venía los fines de semana, un día me comentó que «se agobiaba» por el hecho de tener que vernos y no tener tiempo para su familia y amigos. Yo en ningún momento quería eso, entonces decidí darle más espacio. Al final le volvieron a trasladar a mi ciudad, y tras un tiempo «distantes» todo volvió a la normalidad. Tiempo después me acabó confesando que se había dado cuenta que en todo este tiempo fuera no me había echado tanto de menos, y le sobrepasó la situación pero que quería estar conmigo.
Los meses pasaban y estábamos mejor que nunca, me apoyaba en todo, me ayudaba a crecer como persona y nunca me quitaba tiempo de estar con mis amigas y familiares. El problema era que yo siempre estaba dispuesta a estar con su familia y su círculo pero el nunca con el mío. Siempre me ponía problemas.
Me acabó dejando 2 años después porque no sentía lo mismo, yo me creí morir, y le escribí, sin entender nada. No me hacía feliz que no estuviera en mi círculo tanto como yo en el suyo, pero entendí que no todos somos iguales y lo acepte.
Me acabó pidiendo perdón, y volvimos y lo dejamos muchas veces más(todas por idas y venidas suyas). Era una relación destinada al fracaso,yo no era feliz así, pero no quería perderle, así que acepté.

Acepté tanto que llegué en un momento a odiarme, por perdonar a alguien que no me hacía feliz,pero pensando que algún día cambiaría o que las cosas buenas pesaban más que las malas. Yo sé que me quería, e intenté comprender que lo «hacía a su manera», que no era tan cariñoso, ( que le agobiaba que yo lo fuera), y lo que me dolía es que todo el mundo de su entorno le recordaba cuanto valía yo y la suerte que tenía de tenerme a su lado, pero para él yo nunca parecía ser suficiente.( Le pesaba más nuestras diferencias que todo lo que luchaba por él y por nosotros).
Tras el confinamiento, como os podréis imaginar, le volvió a dar la neura de que en ese tiempo no me había echado de menos tanto como yo a él. Así que me dejó.
Esta vez definitiva. No pedí explicaciones y me sentí libre. Salía más que nunca ( siempre respetando la situación actual) recuperé viejas amistades, y me sentí más segura y guapa que en mucho tiempo. Por fin sonreía con ganas.
El problema es que 6 meses después me siento más perdida que al principio. Le echo de menos, y creo que todas las cosas buenas que me daba él ( a nivel de crecimiento personal) no me las va a dar nadie. Y estoy confundida de si le echo de menos a él, la idea que yo tenía de él, o simplemente que me siento sola. Además pienso en sí en algún momento de todo este tiempo, me habrá echando de menos, se habrá dado cuenta de lo que ha pedido.
Pd: a esto, tengo que añadir que he tenido contacto con su círculo cercano por amigos en común, y él le ha dicho a un amigo que si quiere intentar algo conmigo, que por él ningún problema. ( Esto me dejó bastante desconcertada).//
Os leo!! Gracias, y perdonad el testamento!