Ligar por una app nunca ha sido mi debilidad. No he utilizado nunca este tipo de recurso, aunque sí confieso las he explorado, más bien por curiosidad o por aburrimiento.
Recuerdo una vez en la sala de espera del médico, me encontré una conocida y charlamos sobre cosas triviales, la típica conversación de ascensor, que tal la vida, bla bla… y en un momento dado me comentó algo sobre una aplicación para citas, no recuerdo ni cómo se llamaba. Me dijo, métete, aunque no tengas ninguna intención de quedar, pero sólo ver los piropos que te echan te sube la autoestima.
La aplicación en cuestión tenía algo que ver con los peces, por lo de pescar o tirar la caña. Y aparecían unos pececitos y unas burbujitas que subían por la pantalla cual copa de champany.
Yo empecé a investigar y me cansé pronto, la verdad, porque sí, piropos me echaban pero era algo tan insulso y falto de ingenio que no tenía ningún atractivo ni me pareció una buena idea para conocer gente. No porque no hubiera gente que valiera la pena, si no porque debía gastar demasiados esfuerzos en filtrar al personal y para eso me dedico a selección de personal y me gano la vida.
Luego llegó el meetic. Aparentemente la aplicación estaba más currada y mejor definida. Bah, entré ahí también por curiosidad. Si queréis echaros unas risas, sólo con ver las fotos que pone la gente tienes suficiente. Algunas te hacen dudar si realmente la gente entra ahí para buscar pareja o para autoputearse. De verdad ese es el mejor careto que tienen? Una noche de amigas revisando perfiles para reírnos un rato, madre mía lo que llegamos a ver. Los peores selfies que se puede echar uno allí expuestos sin ningún tipo de complejo. Uno sentado en el sillón, recostado a lo marajá con los brazos detrás del cogote, sólo faltaba que en la descripción del perfil pusiera “ven y chúpamela”. Encima las visualizábamos, yo sin las gafas del cerca, y así a primera vista y como emborronada, no sabía interpretar que le salía al hombre por los dos lados de las orejas.
No se aprovechaba ni uno.
Pero queréis que os diga que es lo más raro que he llegado a ver en estos sitios…
Pues lo más raro con lo que me encontré una vez fue la foto de mi jefe, posando acompañado de su mujer y su madre, en un día soleado, como el que posa en la foto de familia del domingo de ramos. Muy monas ellas con sus melenitas rubias, sus zapatitos lustrados, su rebequita de marca.
Y lo peor no fue eso. Lo peor fue que me localizó y me envió un mensaje privado. Se me declaró abiertamente por la aplicación. El caso es que como yo no pagaba la cuota no podía visualizar todo el mensaje y me quedé con las ganas de leer hasta el final, sólo pude ver las tres primeras líneas que es donde ya vi por donde iba… que si hace tiempo que me gustas, que si tal. Con la excusa de no estar entre los miembros de pago él no llegó a ver nunca que yo había leído su propuesta, y yo seguí mi relación laboral con él haciéndome la tonta como si nada, pero pensando, vaya jeta tiene el tío y que poca consideración a la familia.
Y por descontado, que desaparecí de toda aplicación que tuviera mi foto como objetivo para el sexo opuesto, por mucha autoestima que eso genere y mucho subidón que se suponga que dé.
