Todo empezó durante el confinamiento. Decidí que el adopta sería un buen entretenimiento para pasar esos locos días. Y tanto que lo fue. Me lo pasé pipa conociendo tíos de todos lados, total, lo de quedar estaba imposible, que más da , tocaba globalizarse. Y surgió muy buen rollo con dos, uno a 100 km al oeste y otro a 200 al este. Qué es eso del poliamor??? Pues voy a probar, coño que aunque tenga 53 años aún tengo ganas de aprender. Y molaba telita.
Los tres conformes, cada uno con sus historias. Puestas en común nocturnas, recomendando sus mejores fotos, animando a lanzarse, videollamadas. Dándonos consejos, muchas ganas de ayudarnos. Si uno estaba de bajón yo tiraba parriba y viceversa. Todo ok. Pero……Nos soltaron!!!!!. La cosa se ponía interesante. La primera suelta, no nos permitía movernos de la provincia. Oh my dog!!!! cómo calmamos este calentón???. Y encontré una solución: quedada en un pueblucho con la mitad de sus calles en mi provincia y la otra en la de Mr. Oeste. Y boom!!!! Fin de semana de ensueño.

El poliamor continúa. Mr. ESTE tiene un curro en mi provincia y nos va perfecto. Nos vemos el viernes?? SIIIIIII. Jueves tarde: Mr. E dice: Me he roto el tobillo. Ay omá, qué pasó???? Pobriño, se quedó en el Este y ya se veía en inferioridad de condiciones. No estaba descaminado. Esta, que estaba muy espabilada en aquellos tiempos, avisa a Mr.O de que el finde está free, y segundo finde con Mr. O. Pongamos otro BOOOM aquí. A la semana Mr. Oeste que dice que se baja del carro. Que me quiere para él solito. Yo que no. Que si. Que no. Que si. Un año juntos. Pobre Mr. E, el que quería seguir con lo acordado, no le dio ni tiempo. Y llegó y pasó y vivimos un año maravilloso. Enamorada hasta las trancas. Los dos como tortolitos. Playa, conciertos, sierra, curro, findes alternos con la llegada de la normalidad.(Si, a los 50 esas cosas todavía ocurren) Y me salta un artefacto que no preveía.
Me llaman de una oposición que aprobé hacía 6 años. Que estás seleccionada nena. ¿Cómo? Si. Que tienes puesto en Luxemburgo. Y hay que decidir. Y decido que ya tocaba la oportunidad. Que después de 6 años de entrevistas, al fin llegó. Y aquí estoy en Luxemburgo. Sola. Porque a los dos meses de venirme me dejó. No le molan las relaciones a distancia. Punto. Te quería mucho, si, nena, pero aquí. Me ha dado tanto bajón que hasta estoy dispuesta a volver y renunciar a esto, y así se lo dije. Su respuesta es que ya es tarde. Y no puedo parar de llorar.