Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Mi pareja y yo nos pusimos a salir cuando yo tenía 20 años y él 30. Sé que muchos pesaréis que la diferencia de edad era muy grande y yo no era lo suficientemente madura, pero me enamoré de él locamente y a los dos años de relación tuvimos nuestro primer hijo.
La maternidad me abrió los ojos en muchos aspectos y, uno de ellos fue ver que él no estaba por la labor de encargarse de su hijo ni de cumplir en casa como pareja. Pero, por el niño, decidí aguantar.
Cuando llevábamos 10 años yo ya estaba muy quemada. Ya no era la niña de 20 fácilmente impresionable y creía que había tocado fondo. Entonces, me pidió matrimonio. Fue una pedida preciosa y, tonta de mí, creía que sería posible vivir mi cuento de hadas, así que dije que sí y nos pusimos a preparar la boda.
Creo que fue el mayor error de mi vida y fui egoísta al pensar que, por estar casados, la cosa mejoraría. No duramos ni 2 meses casados. Ahora siento una vergüenza terrible por haberme divorciado tan poco tiempo después de la boda. Siento que no deberíamos habernos casado y que lo que ya está mal, difícilmente tiene arreglo.
Me siento una estúpida y tengo un marrón encima entre el divorcio y la custodia de nuestro hijo que ni os lo creéis. ¿Alguien ha estado en una situación similar? Decidme qué no soy la única que ha metido la pata hasta el fondo.
