Ahora que ya han pasado dos meses me río, pero menudo momento de tensión. El niño iba todo mono caminando con los anillos y de repente se tropezó y se le cayeron los anillos a la arena., pero encima se levantó y removió toda la arena, por lo que se puso más nervioso porque no los encontraba.
Al final tuvimos que parar la boda y ponernos todos de rodillas a buscar los anillos, ¡ menudo desastre!
Me había pasado meses preocupada por si llovía o por si algo salía mal y lo que nunca me imaginé es que pudiera pasar algo tan ridículo. Tengo que reconocer que todo el mundo recordará esta boda para siempre porque la anécdota al final no deja de ser graciosa ya que al final los encontramos y pudimos continuar, pero me doy cuenta de todo el sufrimiento por querer controlar todo cuando al final donde no vimos un problema… terminó siendo la causa de todo el caos.
