Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Mi futuro marido es el más normal de esa familia con creces. A veces lo miro y no entiendo cómo ha resultado ser un adulto funcional con semejante panorama familiar. Según las cosas que me cuenta de su infancia ya me hecho a temblar, así que el pobre tiene mérito por haber salido tan centrado y tan en orden con los progenitores y hermanos que tiene.
Cuando lo conocí, para nada podía imaginar que su familia sería así. El primer día que puse un pie en su casa os prometo que me hizo replantearme mi relación, porque al final esas personas serán la familia de mis futuros hijos y es difícil de asimilar. Lo que pasa es que mi novio es un hombre de diez y todo merece la pena por tenerlo a él como compañero de viaje de mi vida.
Mi suegra es… ¿cómo decirlo? Una cani de libro. Le encanta la ropa muy pegada, y si es de leopardo, mejor. Se viste con ropa de los chinos bien brillante y bien ajustada. Habla a un volumen increíble y tiene muy mala boca, dice tacos a cascoporro. Fuma muchísimo y no hay quien le gane bebiendo cerveza.
Mi suegro es mi suegra pero en hombre, haceros una idea. Son buenas personas, súper humildes y trabajadoras, pero de una clase social más bien baja. Y no pasa nada, por supuesto. Mi novio tiene estudios superiores y eso se lo han dado sus padres con el sudor de su frente, hay que reconocerles ese esfuerzo. Es solo que es un ambiente en el que no me encuentro cómoda, la verdad. Esto es extensible a primos, tíos etc.
Mis cuñados son del palo de mis suegros. Mi cuñada una mini choni y mi cuñado el típico chaval con cordones de oro, corte de pelo feo y una moto pegada a su cuerpo. Volvemos a lo mismo: no son malos chavales, pero es que no tienen nada que ver conmigo ni con mi familia. De hecho, no se cortan un pelo en llamarme “la pija”. ¿Vienes con la pija? ¿La pija cena en casa?
Os juro que no soy pija, pero es cierto que pertenezco a otro tipo de familia. Y aquí es donde viene el marrón, porque me caso en octubre y estoy sufriendo por la mala imagen que va a dar mi familia política en mi boda. Si os digo la verdad, me dan vergüenza ajena.
Me han adelantado alguno de los outfits del enlace y me he querido morir. Se va a ver desde lejos quienes son ellos, porque no tienen nada que ver con la gente normal que va a una boda. Por ejemplo, ¿un traje de hombre blanco con zapatos blancos? ¿En serio?
Mi suegra, que es la MADRINA (muy a mi pesar), se ha comprado un traje brillante y hortera hasta decir basta. La señora siendo la madrina no se le ha ocurrido una opción mejor que comprarse un traje palabra de honor con escotazo. No es fino, no. Pues así todo.
Si os digo la verdad, me amarga un poco la imagen de mi boda cuando lo pienso. Luego miro a mi novio, al cual adoro y se me pasa. Y sé que ese día voy a tragar un poco de saliva porque asistirá gente importante para mí de ambiente laboral y demás que se llevará una sorpresa al ver a parte del ambiente de la fiesta. Pero ¿qué puedo hacer? Nada. Supongo.
