¡Hola!
Yo al principio era como tú, me daba vergüenza y reparo y casi nunca dejaba que me lo hicieran y, si me lo hacían, tampoco me corría. Estaba tensa y no disfrutaba. Un día conocí a un tío que se empeñó en hacérmelo y me corrí a lo bestia y desde entonces sin problema. Influye mucho que el tío sepa hacerlo bien y que aprendas lo que te gusta para poder enseñarles. Obviamente nadie te obliga a hacer nada que no te guste pero si son por rayadas tuyas desde luego es una pena porque te estás cerrando a algo guay.