Últimamente me pasa una cosa que me tiene incómoda: me da miedo hablar de política incluso con gente que quiero. Con mis amigas de toda la vida.
Antes nos reíamos de todo, podíamos estar en desacuerdo y luego pasar a hablar de lo buenísimo que está el camarero. Pero ahora… no sé. Hay algo más tenso en el ambiente. Si alguien hace un comentario se nota el silencio, la incomodidad, el juicio. Y me da pena. Porque siento que en lugar de escucharnos, estamos como en una competición para ver quién es más coherente, más comprometida, más feminista, más de izquierda, más de lo que sea.
Y no me malinterpretéis: claro que hay cosas que no son debatibles como los derechos humanos o la igualdad. Pero entre eso y no poder decir que te genera dudas una ley, una decisión política o incluso una declaración de alguien que admiras… hay un trecho.
Lo que me preocupa no es que pensemos distinto es que parece que ya no hay espacio para matices. O estás conmigo al 100% o estás contra mí. O compartes lo que yo opino punto por punto o te miran como si te hubieras pasado al otro bando.
¿Os pasa? ¿Seguís hablando de política con libertad entre amigas o también notáis este clima raro? ¿Nos estamos radicalizando o solo estamos agotadas de discutir? Porque yo no quiero dejar de hablar de lo que importa… pero tampoco quiero perder amistades por no pensar igual en todo.
