Vengo a desahogarme, a tirarme un poco de los pelos y a ver si alguien ha estado en mi situación y entiende la rabia que da ver cómo la persona con la que decidiste tener un hijo no se desentiende del todo, pero sí se entrega a su nueva familia y deja de lado a su primer hijo.
Es dolorosísimo. De las cosas más duras que he tenido que ver.
El padre de mi hijo y yo nos separamos cuando el niño tenía dos años. Desde que nació casi toda la carga la he llevado yo. Él se involucraba lo justo para poder ponerse el pin de padrazo, llevarlo al parque para que todo el mundo lo viera y subir selfies. Pero luego no sabía ni qué número de zapatos usaba, ni cuándo había que llevarlo al médico, ni cómo ponerle un puto termómetro.
Cuando nos separamos, en ese sentido no lo noté mucho, porque ya era yo la que me encargaba de todo. Al cabo de un tiempo se echó novia nueva y han tenido otro hijo. Y con ese hijo, por lo que veo y me cuentan, es otro hombre: lo lleva todos los días al colegio, lo lleva al parque, incluso se ha pedido una excedencia para cuidarle. Cosas que con mi hijo ni se planteó jamás.
No sé si es porque su relación conmigo era peor y ahora está más enamorado o porque ahora es más maduro y entiende lo que es ser padre. Pero no entiendo cómo puedes hacer esa diferencia tan grande entre un hijo y otro.
Y lo peor es que con el mío tampoco ha cambiado mucho. Yo tengo la custodia y él tiene vacaciones, Navidades y poco más. De vez en cuando, una vez a la semana, se lo lleva para que esté con su hermano, pero no se preocupa realmente de él.
Me duele en el alma porque siento como si mi hijo fuera de segunda.
