He estado viviendo en otro país mientras hacía una FP dual en Alemania, estudiando y trabajando allí junto a un grupo de nueve compañeros, los cuales hacían lo mismo que yo.
Al no conocer a nadie aquí y venir juntos, los diez hicimos piña y éramos como una pequeña familia, teníamos muy buena relación entre todos y siempre que teníamos tiempo libre hacíamos planes, íbamos a conocer otras ciudades, cenábamos, etc.
Con uno de ellos, Lucas, me llevaba especialmente bien y teníamos mucho feeling.
No teníamos mucho en común fuera de aquello, la verdad, nos gustaban cosas muy diferentes, pero nos entendíamos y teníamos mucha complicidad.
Una noche, hicimos una cena en casa de nuestras compis y entre copas y risas, Lucas y yo nos besamos y acabamos pasando la noche juntos.
Desde aquel momento, además de hacer planes con el resto, hacíamos planes nosotros por separado, nos gustábamos y nos lo pedía el cuerpo.
Al cabo de un par de semanas, un día que había quedado con Lucas para pasar la tarde juntos, me mandó un mensaje diciéndome que tenía que cancelar nuestra cita, que le había surgido un imprevisto y que lo sentía. Me quedé un poco chafada, pero sin más.
Al día siguiente le pregunté si estaba bien, y me dijo que había tenido problemas en el trabajo y que le habían despedido. A mí me chocó, porque llevaba en ese trabajo desde que llegamos a Alemania y siempre había ido todo bien, pero no me quiso dar más explicaciones.
La cosa es que durante las siguientes semanas, según me decía, no encontraba ningún trabajo e iba agotando su dinero. Yo le dije que sin problema podía dejarle algo para comer o comprar lo que necesitase ya que tenía bastante ahorrado, y así hice, le dejé 300 euros para que pudiera pasar el mes (vivíamos en una especie de residencia que ponía la organización de la FP, así que no pagámos alquiler como tal, solo una pequeña parte). La verdad que en ese momento ni lo dudé, porque confiaba en él, siempre había estado ahí en mis días malos y me apoyaba en todo momento desde que comenzamos los estudios y demás, pero… Ay amigas, en qué hora…
Fui a su nevera para coger un poco de leche y cuando abrí la puerta estaba prácticamente vacía, cuando volvió a la residencia le pregunté y me dijo que iba a hacer compra esa misma tarde y le pregunté si quería que le acompañara, me dijo que no hacía falta, que tenía cosas que hacer y que iría a comprar a última hora.
Dejé pasar el asunto y me fui a dar una vuelta y a hacer unas compras, y cuando iba camino de la residencia, le vi cruzar la calle y entrar en una casa de apuestas.
Cuando volvió por la noche, vi que no traía bolsas del super y le pregunté «¿al final no has hecho la compra? ¿qué vas a cenar?», se puso a la defensiva y me dijo que no le había dado tiempo a comprar, que no le interrogase tanto y que al día siguiente iría a comprar.
Por no tensar la situación, lo dejé pasar y al día siguiente le pedí disculpas y le dije que no quería incomodarle, que si necesitaba comida la cogiera de mi nevera. Me dijo que había tenido problemas con un ex compañero de su anterior trabajo y que había tenido que darle el dinero que le dejé para no meterse en líos y que le daba apuro contármelo porque seguía necesitando dinero para comer, ingenua de mí le dije que no pasaba nada y que le volvería a prestar dinero. Otros 300 € le di…
Me agradeció la ayuda y me dijo que luego traería la compra, que iba a salir a despejarse caminando. Bajé yo también al rato para ir a ver a una amiga, y otra vez vi que entraba en la casa de apuestas. Entré a los 10 minutos para que no me viese y ahí estaba, gastándose el dinero que le había dejado… Me quedé helada. Me acerqué y cuando me vio se le quedó una cara, parecía haber visto un fantasma. Me dijo que estaba intentando «doblar» el dinero que le había dejado, pero que no estaba teniendo suerte… Yo me mosqueé muchísimo, tanto que la conversación pasó a ser a gritos y nos dijeron amablemente que nos fuésemos del local. En la calle continuamos con el tema y le dije que era un mentiroso y que se estaba aprovechando de mí, de nuestra complicidad para obtener dinero a cambio, ya que resulta que tampoco había tenido un problema con su compañero del anterior trabajo, sino que le echaron por robar dinero de las propinas, el cual también se estaba gastando en apuestas y demás. 600 euros me debía. Me dijo que no me preocupara, que se iba a acabar el problema y que no tendría que dejarle ni un euro más.
Habló con sus padres y le pagaron un vuelo a España, cogió sus cosas y se marchó, y nunca más volví a verle… Han pasado meses y sigo esperando que me devuelva mi dinero, y me da que ya no lo voy a oler. Me siento estúpida, confié en él e intenté ayudarle y él simplemente se gastaba mi dinero… A los días de irse, algunos de nuestros compañeros me dijeron que Lucas estaba teniendo problemas con el juego en los últimos meses y que intentaban ayudarle, pero no había manera.
Estoy pensando en hablar con sus padres como pueda para que me devuelvan el dinero y sepan la situación de su hijo… Entiendo que tenga un problema y sea difícil, pero me siento imbécil, de verdad… ¿Y si no me creen?
