Mi madre muy niñera no es. La verdad que no se ni como llegó a tener cuatro hijos. Quizás se hartó de todos nosotros y es el motivo por el que ahora está harta de ellos. Aún así mis hijos y mis sobrinos la adoran, por lo que aunque no le gusten, mal no lo hace.
A parte de de dos hijos, también tengo un perro. A mi madre le gusta más que le pida que por favor me cuide al perro una tarde, que que me cuide a los dos niños. Nosotros vivimos en una casa, por lo que nuestro perro tiene muchísimo espacio para hacer lo que le de la gana. Mi madre sin embargo vive en un piso de alquiler y, desde que se divorció de mi padre, tiene como sueño frustrado tener un perro.
Pero no es solo quedarse con el perro. Mi madre tiene la mala costumbre que cuando es el cumpleaños de uno de mis hijos, le tiene un pequeño detalle al otro “para que no se cele” (algo que no me parece muy correcto), pero el tema es que ¡también le tiene un regalo al perro!. De hecho en los cumpleaños y navidades anteriores, se ha dejado más dinero en el regalo del perro que de cualquiera de mis hijos.
Cumpleaños del pequeño: un mini triciclo de estos de equilibrio, que rondan los 30€. Para mi perro una sudadera Spark Paws de 45€. Cuando yo a mi perro ni lo visto, pero “ay es que el pobre tendrá frío y a ver si se va a constipar”.
Cumpleaños del mayor: un par de juegos de Mini Exploradores, que rondan los 15-20€ cada uno. Para el perro un collar de terciopelo con las letras grandes en dorado. Según Google ronda los 40-50€.
En navidades: a los dos niños le tenía unos juegos Montessori del Lidl/Aldi. Para el perro un Furbo 360º con cámara. Es un aparatito que localiza al perro y le tira una pelota para que la alcance. 140€ la broma.
Que ojo, a mi lo que le regale a mis hijos me da igual, bienvenido sea. Pero mi marido pone el grito en el cielo con lo que le regala al perro y, oye, tiene más razón que un santo. Fue a raíz de los primeros regalos exagerados al perro cuando empezamos a ver cuanto le pudo haber costado cada regalo…y empezamos a flipar.
Después un día normal puede tener un detallito tipo un paragüas de chocolate a cada peque. Al perro le trae las barritas de Dentix.
El otro día fuimos a su casa, algo que es muy poco habitual porque generalmente viene ella a la nuestra. En el felpudo de su casa tenía un dibujo de la cara de mi perro con el texto “Aquí manda Buddy”. Al entrar una aspiradora automática que nunca le había visto. “Hija es para cuando viene Buddy, que me deja todo de pelos, pero no me quejo ehh, tu traelo cuando quieras”.
Dentro de su casa, mis hijos tenían unas libretas y colores para pintar. Mi perro tenía pelotas, juguetes, peluches, chucherías… y hasta un collar y correa.
¿Pero cuántas veces le dejo el perro a mi madre para que tenga semejante arsenal?
En fin, lo que está claro es que no voy a necesitar nunca en invertir en una guardería canina si nos vamos de vacaciones, porque se perfectamente que mi madre lo cuidará encantada. El problema va a ser cuando tenga que devolvérnoslo que, si me descuido, quizás sea Buddy el que no quiera venirse de nuevo con nosotros.
