Hola chicas, pues como dice el título: mi marido me desautoriza delante de mis sobrinos.
Cada vez que vamos a verlos o vienen a casa, les da todo tipo de chocolates o golosinas que haya por casa, o los compra.
Si son alguna celebración y hace tiempo que no los vemos, no me parece mal (aunque sé que a mi hermano no le gusta demasiado porque en casa les racionan cuando pueden tomar azúcar y chocolates, ya que si fuera por ellos no comerían otra cosa, pero tampoco nos dice nada).
El problema es que siempre va tirando de la cuerda: si yo digo un bombón a cada uno, él por detrás les da otro y les hace guiños de que han conseguido engañarme; si le digo educadamente que con X golosinas es suficiente, empieza a decir delante de ellos que “total, un niño se lo puede permitir”, “que no pasa nada”, etc. hasta que consigue que me ponga seria o me enfade. Con esto no solo tira por tierra la pedagogía que hacemos todos, abuelos incluidos, de que no se debe abusar y que si se les dice que se come X de una cosa, no tienen que estar discutiéndolo, sino que me deja a mí de malcarada y de sargento que no les da lo que quieren.
He intentado en frío luego en casa razonar con él que no les hacemos ningún bien sáltandonos las normas que intentan poner en casa de dulce solo en fin de semana o cosas así. Por un oído le entra y por otro le sale, a la siguiente vez estamos igual.
No solo me duele por los niños, sino que pienso que si tenemos hijos nosotros hará lo mismo. Mi opinión no vale nada y le da igual dejarme de exagerada delante de ellos. Empiezo a pensar que no me pasa con más cosas porque no suelo “desafiar” su opinión y me angustia que no pueda razonar estas cosas con él porque llevamos mucho tiempo juntos.
Hoy hemos discutido por esto, no sé si esperar a la siguiente vez y ver cómo se comporta y darle un ultimàtum o será simplemente “otra vez más”.
