A ver, os cuento. Mi pareja y yo decidimos ir al gimnasio desde hace ya un tiempo. Al principio guay, pero ya me está tocando la pera limonera. Mi objetivo siempre ha sido ganar energía, tonificar, coger fondo físico, sentirme mejor y por último adelgazar. Que si, que me sobran 15kg, quiero perderlos y en ello estoy, pero mis prioridades son otras
El caso es que está obsesionado con que salga a correr a la calle, que si ahí es donde se quema, que si no tengo buena actitud, que si así no voy a conseguir nada, etc… Una matraca de aúpa… Para que os hagáis una idea de mi rutina: suele ser 15 min de elíptica, después algo de máquinas ( abdominales, brazos, piernas, etc, según el día), y 30 min de cinta, de los cuales 20 andando a ritmo muy rápido y 10 corriendo ligero, ya que tengo una rodilla regulera y no quiero forzar.

Además voy a Yoga, Pilates y Tono… Estoy súper motivada, me siento mejor cada día y noto que mi cuerpo responde mejor a medida que pasan los días… Yo me siento cómoda en el gim, no me gusta lo de salir a correr a la calle y lo sabe al igual que la bici la odio. He intentado hacerle comprender, que hay mil ejercicios diferentes para todos los gustos y que no quiero que el deporte se convierta en una obligación o sufrimiento ahora que he conseguido tener esas ganas y necesidad de ir. Pues oye, que no lo entiende… Para él, lo hago mal… Darme luz… Alguna experta en el tema que pueda aconsejarme… No se… Abrazos y gracias!