Hola chicas, vengo a contaros algo que me está pasando últimamente ya que tengo hartas a mis amigas con este tema.
Tengo 33 años y estoy bastante confundida conmigo misma.
Siempre he tenido clarísimo el tipo de hombre que me gustaba. Muy de ciudad, muy sociables, pendientes de su imagen, de salir, de viajar, de hacer planes… y ahora no dejo de pensar en un chico de 29 años que tiene colmenas, gallinas, algunas cabras y que sueña con poder dedicarse algún día por completo a la apicultura.
Lo peor es que creo que me estoy enamorando de verdad.
Creo que parte del problema es que yo tenía una imagen súper concreta de este tipo de chicos. En mi cabeza eran los típicos hombres de pueblo más mayores, descuidados, siempre vestidos regular y ya. Pero él no es así para nada.
Sí, trabaja en el campo y pasa muchísimo tiempo con animales y colmenas, pero luego quedamos y se arregla, no en plan exagerado ni postureo, simplemente se pone un polo, unos vaqueros, unas zapatillas limpias y ya está. Súper sencillo. Pero tiene algo, y encima huele increíble. Esto parece una tontería, pero de verdad que me sorprendió porque yo tenía la idea totalmente contraria en la cabeza.
Además tiene muchísimo sentido del humor y está todo el día vacilándome. El otro día me dijo completamente serio algo tipo
cuando seas apicultora profesional te dejo llevar el tractor.
Y yo pensando que hablaba de un tractor enorme… pues no, tiene un tractorcito pequeño para mover cosas y desde entonces no para de bromear con que me va a enseñar a conducirlo, me manda fotos subido en él como si fuese un cochazo y luego pone cosas tipo:
Poca broma con la máquina.
Y lo peor es que me hace muchísima gracia, no se me hace reír muchísimo.
Pero creo que lo que más me está atrapando de él no es ni lo guapo que es ni lo diferente que es a los demás, sino lo feliz que parece con su vida, tiene una energía súper positiva, de verdad.
Se levanta temprano, hace mil cosas en un día y aun así siempre tiene buen humor.
Y no, no es el típico que vive del campo sin hacer nada más, de hecho tiene otro trabajo porque sabe que todavía no puede vivir solo de las colmenas y quiere sacar dinero mientras poco a poco consigue lo que realmente quiere. Y sinceramente creo que eso me gusta todavía más. Porque se nota que tiene los pies en la tierra y que está luchando por algo suyo de verdad.
Me encanta escucharlo hablar de sus planes. De cómo quiere crecer poco a poco, de ideas que tiene para el futuro, de cosas que quiere mejorar, habla con una ilusión que hoy en día cuesta muchísimo encontrar.
Y a parte es muy detallista, tiene pequeños detalles que me desarman completamente. Si nota que estoy cansada me lo pregunta de verdad, se acuerda de cosas pequeñas que digo. Me manda vídeos absurdos para hacerme reír , de el en el campo obvio o audios desde el campo mientras trabaja y yo termino sonriendo como una idiota.
Creo que lo que más me desconcierta es la paz que transmite.
Con otras personas siempre sentía ansiedad o la sensación de tener que impresionar. Con él no. Con él siento tranquilidad.
Y jamás pensé que acabaría así por alguien que me habla de abejas, floraciones y tractores pequeños.
Pero aquí estoy, no sé si me acabare metiendo la hostia en algún momento , pero ahora mismo estoy cada vez más embobada con el.
