¡Vaya, cuánto me recuerda a mi ex!
Pero por suerte lo tuyo es una historia hasta «bonita»… cotidiana, podríamos decir.
Y mucho menos sórdida que la mía que tuvo ruina económica, mentiras, 16 ex-novios suyos, egos, cuernos, una mudanza, fetichismos cutres, lexatines, trastornos mentales, fistulas, bajadas de tensión, drogaína, alcohol, un rollo de una noche con taxista de San Sebastián, mas mentiras, cambios de trabajo, embargos, créditos al consumo, depresiones, tres «no cumpleaños», y finalmente, sexo anal con un cartero madridista de Cuenca, y sexting desde su oficina con un empotrador que trabajaba de abogado para una correduría de seguros.
Pobrecilla, qué chapucera, y qué ridículo hizo la niñata. Aun encima ya con sus 40 bien cumplidos.
Bueno.
Dejemos eso, que me salgo del tema.
A lo que iba.
Se ve que eres bastante joven, por eso te voy a dar un consejo.
Este pájaro posiblemente no ha roto con su novia.
Hasta es probable que no tenga ni «novia».
Lo que hace es mostrarse ante ti desvalido, para dar penita.
Evidentemente a ti te gusta, porque si no te gustase, el título del tema sería «Un friki perdedor me da la brasa, no quiero nada con el y estoy muy a gusto con mi novio ¿Que puedo hacerrr?» en vez del que has escrito.
En este caso puedes usar dos técnicas.
1) La clásica: Decirle a tu novio «es que no siento lo mismo», «Es que mi tía del pueblo se ha puesto mala y necesito dos semanas para ir a verla», o cualquier otra cosa. Que tu novio se lo toma a mal…. pues chica, es lo que hay. Siempre puedes volver. Solucionado este punto, quedas con el muchacho que te tira los trastos, y te lo zumbas como no te has fungido a tu novio en 4 años.
– opción A: El muchacho y tu estáis a gusto. Es tu nuevo novio
-opción B: Ésta es la más probable. El muchacho dice que echa de menos a su «novia», y te pide tiempo. O bien sale por patas, que también puede ser. No te procúpes porque como a tu novio le pediste tiempo siempre puedes volver. O dedicarte al living la vida loca.
2) La neoclásica: Echarle un casquete al chico nuevo, ver por donde van los tiros, y si el muchacho nuevo «funciona», quedarte con el.
Cualquiera de las dos son válidas.
Total, si la cagas, la culpa nunca va a ser tuya y no te pararás a reflexionar en ello hasta que te llegue un embargo de hacienda y/o la edad empiece a hacer estragos físicos y mentales.
— Nota: Esto está escrito con animus-iocandi. Las situaciones descritas en las primeras siete líneas de este texto, son tan solo pura fantasía de este jardinero aficionado al cultivo de chiles de manicomio guatemalteco que escribe acá en sus ratos libres. Todas las situaciones aquí descritas son ficción. Salvo el último párrafo, claro. —-