Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Una amiga mía montó hace unos meses un negocio. Bueno negocio, marca personal, proyecto, movida espiritual no sé ni como llamarlo ya. Es de bienestar, organización vital, mujeres que se reinventan y todo muy Instagram Yo la he apoyado le doy like a todo, le comparto cosas, le comento publicaciones aunque a veces no entiendo ni qué vende, fui a una presentación online y hasta le recomendé a dos conocidas. Vamos que no soy una hater
La semana pasada organizó una charla presencial. Me insistió muchísimo para que fuera pero me venía fatal. Era jueves a las 19:30, yo salía tarde, tenía que cruzarme media ciudad y al día siguiente madrugaba. Y os soy sincera, tampoco me apetecía meterme dos horas a escuchar lo de reconectar con mi abundancia después de currar como una mula. Le dije que no podía. Le deseé suerte y me mandara fotos y que seguro que iba genial.
Pues fue mucha gente y lo petó bastante. Subió stories y yo le puse brutal tía enhorabuena ❤️
No me contestó.
Al día siguiente le pregunté qué tal estaba y me manda un audio diciendo que le había dolido mucho que no fuera, que una amiga de verdad hace el esfuerzo,
Entiendo que le hiciera ilusión verme pero apoyar a una amiga no significa ir obligada a todo lo que organice. Y menos si es su negocio. Que parece que algunas cuando emprenden convierten a las amigas en clientas macho. Ahora lleva días sin hablarme tenía que haber ido? No se yo creo que tengo mis razones y no es descabellado lo que estoy diciedno.
