El otro día bajé a la playa con mi amiga, acaba de llegar al pueblo a pasar las vacaciones, llevábamos tiempo sin vernos, pero hablamos casi todos los días.
Tiene una hija de casi tres años, a la que he visto pocas veces, aunque me sé su vida de pe a pa, porque al vivir en el extranjero vienen muy poco.
Me voy por las ramas, estábamos en la playa y la niña empezó a tirarme algas y a mí me dan mucho asco, le dije varias veces que no lo hiciera más, y se lo dije a mi amiga que solo hacía reírle la gracia a su hija.

A la hora de comer, saqué una ensalada de esas preparadas y cogió la niña y me la llenó de algas, ya me harté y le reñí con más énfasis, diciéndole que no me tirara más algas y que al final se las iba a dar a ella de comer, reconozco que le levanté la voz, pero es que estaba ya hasta el mismo de las algas y de la actitud de las dos.
La niña lloró, mi amiga estuvo rara todo el tiempo y desde que nos despedimos, no ha vuelto a cogerme el teléfono ni a escribirme ningún mensaje.
Yo no sé qué le pasa a la gente con los hijos que no se les puede decir nada, me da pena que por esto perdamos la amistad, pero es que la niña me puso de los nervios.