Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Lo estoy escribiendo y todavía no sé si reírme o llorar.
Mi (ex)pareja y yo llevábamos casi tres años juntos. Buena convivencia, buen rollo, cero dramas grandes. Pero el otro día después de una conversación intensa (bueno, él hablando y yo confusa) me suelta que se siente desconectado, que ya no compartimos nada.
Y cuando le pregunto que a qué se refiere exactamente me dice:
“Es que no vemos las mismas series. Cada noche cenamos y luego tú te vas a ver tus cosas y yo las mías. Y eso nos ha distanciado.”
A ve sí es verdad que yo soy más de true crime, documentales chungos y realities de reformas. Y él era de dragones, superhéroes y esas series que tienen ocho temporadas de una hora por capítulo (y aún así jura que no tiene tiempo para fregar los platos). Pero de ahí a romper…
No sé si estoy exagerando pero me parece surrealista. Yo pensaba que cada uno tener su espacio era algo sano. Que no hay que compartir todo para estar bien. Os juro que no lo vi venir, ese fue su único argumento, que se sentía desconectado por hobbies diferentes. Y como la casa era mía al poco cogió sus cosas y se fue.
Yo creo que sigo todavía un poco en shock. Es cierto que no estábamos enamorados como el primer día, pero ver series diferntes es motivo para romper? en fin
