Hola Dafne.
Ese tipo de situaciones son muuuy desagradables.
Recuerdo cuando iba al instituto y no tendría yo más de 17 años que estaban de obras cerca de mi casa. Cada día al pasar por ella el mismo obrero dejaba de trabajar y me saludaba o decía cualquier otra cosa, no solo a mí sino a cualquier niña (sí, niñas) y mujer que pasara. Encima las obras estaban en el camino que hacía a diario. Así que sé de lo que hablas. No llegué a cambiar mi ruta porque de un día para otro la obra se terminó y no lo vi más.
Es algo bastante violento. Porque sabes que esa persona básicamente te está mirando a propósito, no sabemos con qué fines.¿Se pensará que a las mujeres nos encanta que los hombres se nos paren a ver como si de unos maniacos se tratara? Un misterio eh.
Te podría decir que cambiaras de ruta si eso te hace sentir más cómoda, pero tampoco quiero motivarte a que tengas que cambiar tu rutina por culpa de una persona que no sabe limitarse a hacer su trabajo. Así que esa opción la podemos descartar.
¿Has probado a mantenerle la mirada? Esta opción es muy personal, porque depende de cómo te sientas la puedes hacer o no.
No sé si otras chicas te recomendarán que le digas algo, aunque yo nunca he sido de responderles.
En fin, que es un asco que hombres como ese actúen así, como si la calle fuera suya y nosotras un cacho de carne.
Pero te digo, por mucho que te mire, no estás indefensa. Créelo.
Podrías hasta hablar con el jefe de obras, imagínate. Otra cosa es que te hicieran caso. Pero nunca se sabe.
Me da que no te he solucionado nada. Solo espero que sepas que puedes seguir caminando por donde siempre. Mándalo a pastar. Sonriéle de forma irónica incluso si te nace cada vez que pases por ahí.
Un saludo muy fuerte.