Teníamos un viaje familiar programado para ir a ver a mis suegros y pasar la Nochevieja y Año Nuevo con ellos. Empecé a sentirme mal hace tres días y fui a urgencias con fiebre, me dijeron que no era nada vírico y que parecía que era algo del estómago, pero que como eran fiestas, ya me harían pruebas después de ellas y que me fuera tranquilamente.
Tuve que volver ayer, porque cada vez estaba peor y con más fiebre. Mi marido me acompañó y esperamos horas en urgencias. Nuestro vuelo salía en cuatro horas y teníamos que tomar decisiones, así que le dije que no me encontraba bien para coger el vuelo.
Él simplemente asintió y me dijo que esas condiciones no era recomendable que lo cogiera, que mejor viajaba él solo con las niñas y que si más adelante yo me encontraba mejor, cogiera un vuelo y viniera a verles.
A mí no me parecía del todo bien, pero podía entender que no perdiéramos todo el dinero pagado en los vuelos, pero tenía dolor y estaba preocupada por lo que preferí no discutir.
Al final se tuvo que ir con las niñas al aeropuerto y yo seguí en el hospital haciéndome pruebas. Para cuando estaban volando, el médico me anunció que me quedaba ingresada. Tengo una bacteria que ha afectado al hígado y pone en peligro a otros órganos. Me tienen que dar antibióticos hasta que den con incorrecto y lo puedan parar. No estoy sola, mi madre está conmigo, pero mi marido ahora se siente mal por haber cogido ese vuelo. Le he dicho que lo hecho, hecho está y que si no quería perder el dinero de los vuelos, mucho menos vamos a afrontar ahora el pago de unos nuevos para que vuelvan. Total, yo me voy a pasar los próximos días ingresada, sin fiesta, ni celebraciones ni familia, así que ya que están allí, que celebren la Nochevieja en familia y ya nos veremos cuando vuelvan el día cuatro.
Estoy intentando dejar a un lado la rabia que siento porque se fueran y el miedo que siento por lo que me pueda estar pasando. Mi madre me dice que no me preocupe, que entre ella y mi padre, se encargarán de todo, que las fiestas le dan igual y mientras puede quedarse conmigo por la noche prefiere estar junto a mí este final de año.
La verdad es que no hay un amor como el de una madre, pero esta decepción que he sentido creo que no será fácil de olvidar y puede que dañe nuestro matrimonio porque me he sentido muy sola en un momento de angustia en que me hacían pruebas viendo como él se llevaba a las niñas y yo me quedaba tirada.
