Os pongo en antecedentes, congelé mis óvulos hace años, esperando a tener estabilidad profesional y amorosa. En este tiempo he conseguido un buen puesto de trabajo y tengo un sueldo elevado, pero lo que no he conseguido es encontrar el amor por lo que hace un par de meses tomé la decisión de ponerme dos óvulos fecundados en otoño.
Soy bastante planificadora y ya tenía todo muy organizado en mi cabeza, pero una compañera de trabajo ha tenido un problema personal, por lo que ha dejado la empresa y mi jefe me ha ofrecido sustituirla.
Sería un ascenso para mí con el que no contaba y un aumento importante de dinero, pero también implicaría retrasar mis planes de ser madre, porque como mínimo me llevaría uno o dos años hacerme con el trabajo para sentirme segura y poder plantearme fallar durante unos meses.
El problema es que tengo 39 años y no sé hasta qué punto debería priorizar la carrera profesional por encima de la personal y de mi deseo de ser madre antes de los 40. Tengo miedo de decantarme por la maternidad y arrepentirme el día de mañana, por no tener la opción de ascender más allá de donde ya estoy.
¿Apostaríais por el trabajo?
