Hola a todos, vengo hoy a contar mi drama no drama del trabajo. Para poneros en contexto, llevo un año contratada en una empresa en la que trabajo con otras dos chicas. Una de ellas entro como un año antes que yo, pero embarazada, asi que de tiempo efectivo llevamos más o menos lo mismo, ya que es madre soltera. Sin embargo, ella tiene 20 años de experiencia en el sector, y eso se nota a la hora de hacer las cosas, con lo cual, yo estoy intentando empaparme todo lo que puedo. Esta compañera tiene 40 años y un grado superior. Mi otra compi, de 23, con el mismo grado superior que mi compañera mayor, lleva como medio año trabajando aquí en otro área, aunque compartamos despacho, y es su primera experiencia laboral en una empresa de esta actividad.
Yo tampoco había trabajado nunca de esto, hecho que comente en la entrevista, pero me dijeron que daba igual, que aquí se me formaría para el puesto y que la idea era, con el tiempo, optar a un área de mayor responsabilidad, cosa que no he comentado con mis compañeras. Yo soy la mediana de las tres, tengo 30 años, carrera y dos masters, y quiero aclarar que no me creo de más por tener carrera ni mucho menos.
¿Por qué os he soltado todo ese rollo? Pues para comprender un poco la situación, al final, las tres tenemos un trabajo cómodo, con muchos ratos libres al día y solemos hablar. No las considero amigas, pero a la más joven sí que le he hecho un favor con respecto a su hermana, y a la mayor pues si hay un par de tareas de estas cortas que son de ambas, a mí no me disgustan y a ella sí, pues las suelo hacer yo desde el día 1 y sin seguimiento. El tema es que yo no sabía que ellas dos rajaban de mí a mis espaldas, y no solo de cosas del trabajo no, casi todo de nuestra vida personal.
El despacho que compartimos tiene dos vías de acceso, uno con puerta cerrada con llave que hace ruido, es decir, oyes cuando alguien entra, y otra a través de un pasillo donde a no ser que hagas mucho ruido al andar, no se escucha tanto, y da la casualidad de que yo soy bastante silenciosa andando. Pues el jueves iba a entrar por el pasillo, escuché mi nombre, risitas, y me paré a escuchar. Que mucho ser de niña bien de universidad, pero que cuando accedí al puesto no tenía ni puta idea porque un titulito no te da nociones de trabajo, que era muy pero que muy tonta por haberme casado (me casé en noviembre) sin haber tenido hijos antes, que les parecía superinjusto que mi marido hubiera accedido a un permiso de varios día por fallecimiento de un familiar mío por el poco tiempo que llevábamos casados, cuando mi compañera la de la hija se tenía que coger días de vacaciones cuando la niña se ponía mala. Que se notaba que yo había ido a un colegio privado (no es el caso) porque había salido más bien tontita. Todo esto con tono muy despectivo y que se notaba que no era la primera vez que tenían una conversación de ese estilo.
Por supuesto, me fui, entré por donde la puerta para que pareciera que acababa de llegar y actué con normalidad, pero el viernes volví a intentar poner la oreja y las pillé de nuevo, o sea, que se trata de algo diario. Esa vez salió el tema de las exparejas, mi compañera más mayor tiene tres, los tres eran entrenadores personales y uno es ahora policía local, la más joven tiene una pareja que no terminó la ESO, yo también tuve un ex en esa situación. Pues se reían de que tuve hace un tiempo dos relaciones con chicos que estudiaban el doctorado. ¿Cómo lo saben? Un día salió el tema y yo comenté mis impresiones de lo que supone meterse en investigación en base a lo que viví como pareja de esas dos personas. Pues nada, según ellas mis candidatos a pareja deben de venir con el papel de CI para optar a una cita conmigo, entre otros temas como la ropa que visto y demás.
Sé que son compañeras y no amigas y, por supuesto, ya he empezado a ser mucho más privada con mi vida personal, aunque creo que tampoco les contaba tanto, pero me siento muy mal, no me lo esperaba para nada y ahora no termino de sentirme cómoda cuando pienso en ir a trabajar.
Es la primera vez que me ocurre algo así en un trabajo y si bien pienso seguir yendo y hacer mis tareas, me siento mal y no sé por qué. He procurado hacer autocrítica por si en algún momento me he mostrado presuntuosa o condescendiente y, que yo recuerde, no he tenido actitud de “princesa”. Por suerte, cojo vacaciones a partir del martes y no vuelvo hasta el 7 de abril y descanso, porque estamos a domingo y pensar en ir el lunes hace que se me cierre el estómago.
Escribo esto más en modo desahogo que otra cosa, porque lo que tengo que hacer lo sé, centrarme en mi trabajo e ignorar esta situación. Gracias a todos por escucharme, es un gusto tener este espacio.
