Reproducimos un testimonio que nos llega via mail:
Hay momentos y situaciones que te ponen a pensar en si realmente conoces a la persona que tienes a tu lado. No sé si estoy exagerando, o si por el contrario lo que les voy a contar es una situación grave, no tengo idea de si les va a parecer una aberración, o por el contrario sea el día a día de muchas, lo cierto es que yo en lo personal me sentí muy incómoda.
Tengo una bebé de siete meses, y como a casi todas las mujeres, me costó adaptarme a todo lo nuevo y todo lo diferente, sin embargo, creo que finalmente lo he conseguido. Una de las cosas a las que me costó agarrarle el hilo fue al sexo post parto. Con eso de que había que hacerlo con prisas por si la niña se despertaba, no siempre me animaba. El temor de no poder terminar y quedar a medias me bajaba las ganas enseguida. Después de todo, la mejor parte es el final ¿cierto?
Pero a los meses que tiene mi bebé duerme un poco más y finalmente estábamos retomando la rutina. Como han podido leer en el título, mi esposo pretendía que tuviésemos relaciones mientras yo daba pecho. No fue así a lo cavernícola como que yo estaba con la bebé y él llegó a metérmela, más bien al revés. Estábamos en pleno acto cuando la bebé se despertó y tuvimos que parar, yo lavarme las tetas lamidas, y pasar a la bebé a la cama para amamantarla.
La sorpresa llega cuando veo que mi esposo se acuesta a mis espaldas y comienza a hacerme caricias muy sugerentes. De la manera más amable que podía, intentaba que lo parara pero él como que no entendía, o estaba muy empalmado, y de pronto ya quería metérmela. Me molesté, le pedí de ya no tan buena manera que lo dejara, y esa noche no dormí en nuestra cama.

Una vez durante el embarazo leí que se consideraba abuso tener relaciones en la misma habitación que un niño, imagínense mientras está en la cama. Él se excusó con que está muy pequeña y que no entiende nada, además de que estaba dormida, pero a mí me pareció inaceptable y así se lo hice saber después de que volví a hablarle dos semanas después.
De verdad desconozco que tan grave o por el contrario insignificante sea el hecho de que él haya pretendido hacer esto, tampoco sé si otros hombres lo hacen o no, o si sus mujeres están de acuerdo, pero a mi si me chocó mucho, demasiado y es algo que no sería incapaz de hacer en mi vida, sin importar lo cachonda o desesperada que esté. Por muy pequeña o inconsciente que esté la niña.
De tanta que fue mi molestia él ya ha entendido lo mal que estuvo y juró no volverlo a hacer, pero de igual manera aun quería desahogarme con alguien que me entendiera.