Hola amigas, tengo un dilema importante.
Llevo 10 años con mi marido, entre el noviazgo y lo que llevamos casados, pero ya no aguanto más esta relación. Creo que la hemos agotado y yo siento que no puedo tirar más del carro. Por el contrario, creo que él está tan feliz y piensa que estamos estupendos como siempre.
Ya os digo que por mi parte siento que no puedo más. Pero tengo un problema y sé qué a algunas os va a parecer una estupidez, pero para mí no lo es: tenemos dos gatos en común.
También tenemos un piso, pero entiendo que se vende y santas pascuas.
Siempre había dicho que en el momento en que no estuviera a gusto en una relación me iba a ir, pero ahora no lo veo tan fácil.
Los gatos son lo que más queremos en el mundo, nos pasa a los dos, y más de una vez hemos dicho entre bromas que qué iba a pasar con ellos si nos separábamos.
Su respuesta siempre ha sido la misma: me los quedo yo y no tienes nada que replicar. Y el problema es que están a su nombre y que, además, yo no tengo a dónde llevármelos. Si nos separamos tendría que volver a vivir a casa de mi madre y ella ya me ha dicho que de ninguna manera entra un gato en su casa.
Por otro lado, si acabáramos bien podría ir a visitarlos de vez en cuando y no sería tan duro, pero mi marido es extremadamente rencoroso y sé que si le dejo no me lo va a perdonar en la vida y que si sabe que no dejándome ver a los gatos me hace daño y se venga de mí, no va a dudar en hacerlo.
Entonces no sé qué decisión tomar, mi vida con él es cómoda y llevadera y tengo a mis gatos que me llenan el corazón, pero no es lo que quiero y me está consumiendo poco a poco; pero si le dejo, perdería para siempre a mis únicos rayitos de luz y mis mayores amores.
Estoy hecha un lío, ¿qué haríais vosotras, dejarle cueste lo que cueste o aguantar por mis bebés gatunos a ver si mejora la situación?
