Hola! Yo vengo a intentar poner un poco de cordura y explicarte a ti, y igual a tu marido si se lo quieres enseñar, lo que os pasa.
Ni tu marido es un inmaduro celoso ni tú te has olvidado de él. Lo que os pasa es que tenéis necesidades afectivas diferentes, y que están influenciada por vuestra reciente paternidad y por el hecho de que, aunque no se suela explicar, tú sigues estando puérpera (sí, un año después del parto sigues estando puerperal, ni tu cuerpo ni tu mente ni tus hormonas son las de antes de haberte quedado embarazada, esto puede tardar dos años o incluso más).
Los cambios neurohormonales que se producen son muy profundos, los cambios que se han producido en tu cerebro son comparables a los que se producen durante la adolescencia, y eso a ellos no les pasa, por lo que no lo entienden. Además, esos cambios que se han producido y ese ambiente neurohormonal, hacen que tú atención se fijen en tu bebé, tu cerebro está «enamorado» de tu bebé, es su centro. Si, además, das pecho, porteas, haces colecho o cualquier actividad que suponga un contacto muy estrecho con tu bebé durante mucho rato al día, todo ese efecto de «borrachera hormonal» se ve potenciado (y no, no se soluciona quitando el pecho, dejando de portear o de colechar por atender a tu pareja, eso hará que desarrolles una aversion hacia tu marido por haberte «robado» ese contacto con tu bebé)
Por otra parte, todos tenemos necesidad de contacto afectivo, es una necesidad básica del ser humano. Pero esa necesidad tiene un límite, que es nuestra necesidad de tener espacio personal. Es muy probable que las necesidades afectivas de tu marido no estén cubiertas, creo que es lo que te ha intentado explicar, aunque quizás de una forma un poco torpe, y tú lo has interpretado como celos hacia el bebé. Si a esto le sumamos que muy probablemente tus necesidades afectivas estén ahora mismo totalmente sobrepasadas por el contacto con tu bebé y que, quizás, lo que necesites, sea un poco de espacio para ti más que tener aún más contacto afectivo con tu pareja, hace que no hayas sabido entender lo que te estaba diciendo y él se ha sentido dolido e incomprendido, igual que casi seguro que tú también te sientes incomprendida.
¿Cómo se arregla todo esto? Hablando. Hablando mucho,expresando ambos como os sentís y vuestras necesidades y trabajando en equipo para llegar a un punto de confluencia donde tú puedas tener un poquito de espacio para ti mientras él cuida del bebé y así puedas liberar un poco de toda esa sobreestimulación afectiva que tienes y él pueda tener sus necesidades afectivas más cubiertas al tener más contacto y crear más vínculo con el bebé. Y así, también, poco a poco, con mucho cariño y mucha comprensión por parte de los dos acabaréis encontrando ese espacio para un contacto afectivo más íntimo entre vosotros.