Buenas!
Escribo para desahogarme. Mi ex y yo rompimos hace más de un año. Yo sigo atascada en la recuperación y el duelo. Él lo ha pasado mal, pero al mismo tiempo seguía en contacto conmigo. Queríamos estar presentes en la vida del otro, aunque fuera desde la distancia, como amigos, porque no terminamos mal. El caso es que su vida ha dado un giro de 360°. Ha pasado de llorar(me) por whatsapp, al mismo tiempo que salía con un nuevo grupo de amigos (ocultándomelo) a estar más activo que nunca. Cuando estaba conmigo, a todo le ponía excusas para no despegarse de mí, hasta el punto de ser asfixiante.
Siempre tenía un motivo para no hacer nada por su cuenta. Pues bien. Ahora no para. Ha dejado de hablarme e intentar apoyarme a «obsesionarse» con su cuerpo y sus amistades fitness. El caso es que me revienta ver que sigue con su vida y ha cambiado tanto que ni lo reconozco. Yo sigo haciendo prácticamente lo mismo que antes. No sabía que una ruptura transformase de esa forma la personalidad. ¿Será cierto eso de reinventarse o morir o es que yo soy muy inflexible y no he sabido adaptarme a las circunstancias? Me gustaría saber vuestras opiniones sinceras.
