Hola!
Este año me caso en el extranjero porque no queremos para nosotros una boda «tradicional» gastando un dineral, pasando mucho estrés, invitando a gente por compromiso, etc. Así que, puestos a firmar un papel, hemos pensado en hacerlo en otro país para darle un toque original y nuestro.
Esta semana, se lo hemos comunicado a nuestras familias pero en la mía me han hecho sentir como un cero a la izquierda. Hubiera dado lo mismo que contara que me caso o que la semana que viene tengo cita en el oculista.
Hice una especie de tarjetas para dar la noticia pero mi hermana, que era la única que lo sabía y que iba a decirlo ese día, ha decidido que era un buen momento ponerse a repartir fotos de su hija en vacaciones. Justo cuando estaban leyendo las tarjetas, la pareja de mi hermana ha sacado a la niña del carro y han acaparado a mi abuela. Mi abuela es como si no se hubiera enterado de la noticia. Y él, ni siquiera nos ha felicitado, ni una palmadita en la espalda, no pido más. Es más, no nos ha dirigido la palabra ni a mí ni a mi chico en toda la comida.
Cada vez que queríamos hablar un poco de nuestra noticia porque nos hacía ilusión, nos tapaba la boca…
Ellos se hicieron pareja de hecho cuando mi hermana se quedó embarazada pero sin más, no le dieron más importancia. Fue un mero trámite. Lo nuestro también pero lo hacemos en otro sentido, porque queremos y nos hace ilusión. Pues en la comida él ha soltado que se van a mirar unas alianzas. ¿A Santo de qué viene eso el día que nosotros decimos que nos casamos? Si hace años que se hicieron pareja de hecho, no entiendo nada. Nos han quitado todo el protagonismo, mi noticia no ha tenido ninguna relevancia. Todo han sido ellos y su hija.
Me llevo muy bien con mi hermana y todo esto me ha chocado mucho. Dudo de que mi hermana lo haya hecho con malicia pero es que ya no sé qué pensar…
Y lo peor de todo es que me siento mal por sentirme así. No es que yo quiera ser la protagonista ni nada pero hoy era un momento importante para nosotros y se ha quedado diluido en cosas menos «importantes». Es como si mis cosas no tuvieran la misma relevancia que las de ella.
