La relación con mi marido iba de mal en peor, empezó con problemas con el alcohol, no a diario pero si cada vez que salíamos y me hacía pasar mucha vergüenza.
Ha intentado muchas veces dejarlo y yo lo he apoyado costándome la amistad de mucha gente cercana.
Mis hermanas no lo soportan, y siempre me han insistido en que lo deje, diciéndome que para hacer vida sola o pasar vergüenza, mejor lo dejo y así mis hijos tampoco ven las peleas que tenemos.
Después de mucho pensarlo, me decidí a dejarlo. Me ha costado porque lo quiero y sé que es por su adición por lo que se comporta así, pero también es cierto que estaba afectándome mucho.

Bueno pues desde que lo dejé mis hermanas pasan de mí. Yo me hice a la idea de que me iba a apoyar, a llamarme para hacer cosas igual que antes y no sé la razón por la que ahora pasan de mí.
Si van a la playa o salen a cenar, no me llaman. Ellas van con sus maridos, pero no veo por qué no puedo acompañarles.
Me siento muy sola, no solo he perdido a mi marido, sino a ellas también con toda la tabarra que me dieron para que lo dejase.