Nos conocemos desde pequeñas y ya hemos superado los 60. Crecimos en el mismo pueblo, fuimos a los mismos colegios, siempre estábamos juntas. Cuando yo tenía nueve años me fui a la ciudad y allí pase dos años ingresada en un hospital. Nunca me faltaron sus cartas y cuando regresaba a casa enyesada ella venía cada tarde a jugar conmigo. Yo era traviesa y movidita, ella más tímida y sería. Después de todo aquello emigré junto a mi familia a más de 1.000 km de distancia. Las cartas se fueron espaciando y nos vimos una o dos veces en nuestra adolescencia.
Ella se fue del pueblo para estudiar, yo me casé muy joven y tuve tres hijos, luego me separé tuve una nueva pareja… Sabíamos la una de la otra porque la familia de mi cuñado vivía en el pueblo, una vez vino a casa unos días y conoció a mi pareja y a mis hijos. Ella nunca me habló de su vida sentimental, en este aspecto era muy reservada. No vivía en el pueblo sino en otra ciudad. Después yo fui a la universidad y fueron pasando los años y nos perdimos la pista. Volví a saber de ella cuando ambas teníamos ya 57 años, yo ya era abuela y la invite unos días a mi ciudad de nacimiento, estuvieron con nosotras mi hijo pequeño y mi nieto y todo fluyó.
Yo solo supe de su vida laboral y se me abrió a contarme cosas muy duras de su infancia que yo ignoraba, del tema sentimental siguió sin contarme nada, nunca insistí en este aspecto. A partir de ese encuentro nos propusimos seguir viéndonos al menos una vez al año. O yo me desplazaba a una ciudad cercana a la suya o bien ella venía a la mía, en el 2019 yo me desplace sola al pueblo y estuvimos en su casa. Para entonces nuestros padres ya no vivían. Y esos días me sirvieron para conocerla más a fondo.
Parecía enfadada con la vida, todo lo criticaba y se enfadaba de tal forma que no tenía sentido llevarle la contraria, hubo momentos en los que me sentí mal. Yo había hecho mi vida, tenía hijos y nietos, ella solo tenía una hermana más pequeña y una sobrina a quienes estaba muy unida, pero su hermana no tenía nada que ver con ella. Era toda vivacidad y alegría, al contrario de mi amiga. Y después vino el COVID y yo la iba llamando porque trabaja en la rama de la sanidad y yo estaba muy preocupada por ella. En este tiempo (yo con una incapacidad) escribí un libro y le pedí que fuera lectora 0, cosa que aceptó a regañadientes. El verano pasado fui, junto a mi hermana, a nuestra ciudad de nacimiento y le pedí que viniera a pasar unos días.

Un error total porque mi hermana acababa de superar una depresión y nuestra intención era disfrutar y estar lo mejor posible. Pues ella llegó ya cabreada, que si el tren iba muy lleno, que si los jóvenes de ahora… Por unas cosas y otras nos estuvo dando la traca los tres días que estuvo con nosotras. Todo eran malas caras y malas respuestas y el último día, me salto con bastante mala leche sobre cosas de mi infancia, cosas que yo había tenido que hacer mucha terapia para superar, fue un continuo invalidar mis sentimientos, con lo que mi hermana quedó también bastante afectada pues se metió a atacar en cosas de nuestra infancia. Así que cuando se fue pasamos de ella y ella tampoco nos envió ni un mensaje para decirme que había llegado.
Meses después me llamó pero yo estuve tensa y a todo esto me publican mi libro y yo voy al pueblo donde crecimos a presentarlo. Y yo le voy enviando wattsaps con la planificación y entrevistas que me hacen, pero ella me llama muy dolida porque no la he llamado yo para comunicarle que voy al pueblo (lo sabía por wattssap…) Y me dice que no sabe si vendrá, pero es que a mí ya tanto me da…Y venir vino, lo justo para que la vieran conmigo y se fue a mitad de la presentación.
Ahora de todo esto hace una semana y se que puede que no sea justa, pero es que hay algo que se rompió el día que aprovechó para escupirme a la cara cosas que yo le había confiado. Fue mi amiga incondicional de infancia, se que estuvo a mi lado en momentos muy duros, se que su vida no debe ser fácil. Pero me cuesta perdonar. Se que podría hablar con ella, pero es de aquellas personas que no escuchan y que los sentimientos de los otros son tonterías…Si os cuento todo esto es porque no sé qué hacer. Por un lado creo que tendría que llamarla para darle las gracias por haber venido a la presentación, pero por otro no se si lo ha hecho por puro postureo. Yo lo que siento es que hace un año algo se rompió (al menos para mí) Gracias por leerme y yo leeré vuestras opiniones, puede que así me aclare algo.