Mi efusivo agradecimiento a la valiosa contribución de las comentaristas de Weloversize. A las diplomáticas y asertivas no, a las otras. A las que tratan de dar consejos con empatía y dar ánimos, con la humildad de reconocer que no tienen toda la información no, a las otras. A las que parecen uno de esos aficionados al fútbol que solo van al estadio a gritarle al árbitro o a los jugadores del equipo rival.
A la que catalogó como “del siglo pasado” y “tonta” a una práctica tradicional que no hace daño a nadie, pero que a una forera le había supuesto un conflicto familiar y le provocaba tristeza.
A la que escribió “Yo también te habría dejado” a una chica que contaba que su novio acababa de terminar con ella por no cerrarse el perfil en una red social.
A las que escribís “Problemas del primer mundo” para cualquier testimonio que os parece superficial o irrelevante, pero que (digo yo, ¿eh?) igual es importante para la autora. Otros derivados que me encanta leer son “chorrada”, “tontería” o “payasada”.
A las que llamáis “criticona” o “mala amiga” a cualquiera que comparta una anécdota sobre alguna de sus amistades, y manifesta su deseo de que Dios las libre de tener en sus vidas personas como la autora. El de “teniendo amigas como tú, ¿quién necesita enemigas?” es, probablemente, de los comentarios más repetidos en esta, nuestra comunidad.
A las que llamáis “imbécil” o “manipuladora de manual” a la pareja, amiga o familiar de alguien que cuenta su historia. A las que usan adjetivos como “amargada”, “ingenua” o “poca vergüenza” contra las autoras de hilos en el foro y artículos
Y, sobre todo (y estas sois mis favoritas) a las que escribís “dejad de juzgar a la gente” o “cada cual que haga lo que quiera con su vida” o “¿por qué no escribes esto en tu diario personal y no aquí?” o “estas cosas se hablan con la pareja”, ¡siendo usuarias activas de una web de testimonios! ¿Qué pensabais que ibais a encontrar aquí, amigas? ¿Recetas y manualidades? ¿Crónicas deportivas? ¿Instrucciones para aprender macramé?
Gracias, de verdad. Gracias por mantener esta comunidad tan llena de emoción y dinamismo. ¿Quién querría leer un consejo bien intencionado en lugar del salseo de una pelea de teclado?
Me asombra vuestra capacidad de sacar conclusiones profundas sobre el perfil psicológico y personal de alguien por un texto de menos de 600 palabras.
Me fascina vuestro conocimiento de la psicología humana como para llegar a diagnosticar “narcicismo”, “fobia” u “obsesión” por lo que leéis en cuatro o cinco líneas.
Admiro vuestro alcance y acierto cada vez que atribuís a alguien un nivel determinado de madurez teniendo como medidor, únicamente, solo por un puñado de párrafos.
Así que, insisto, mi agradecimiento a todas las que escribís comentarios en el foro y las redes sociales de Weloversize repartiendo a diestro y siniestro. Quienes compartimos testimonios solemos pensar que os necesitamos para tener una perspectiva externa sobre algo, pero creo que es al revés. ¡Menos mal que hay gente criticona y dramática que viene aquí a escribir y os ahorra el Neflix!
Sin nosotras, ¿a quién dedicaríais adjetivos tan cariñosos y encaminados únicamente a que sepamos cómo somos nosotras mismas? Y, sobre todo, ¿a cuántas personas estaremos librando de vuestra dosis diaria de mordacidad? Poco se valora la posible labor social que estamos haciendo.
Esse