No sabes cómo té entiendo. Pero yo no voy a recomendarte libros ni hablarte de superación. Yo te voy a dar mi visión de lo que genera en los demás la discapacidad.
Nací ya con discapacidad tras parto prematuro en una época en la que se veía normal aplicar anestesia general en un parto y no dar lactancia. Hoy sé que mi madre tuvo depresión posparto, pero entonces ese problema no tenia nombre. A pesar de todo,mis padres me educaron para ser fuerte, he ido a la universidad y tengo mi vida hecha, con ayuda, claro. Hasta 2019 caminaba. Agora uso silla de ruedas. Nunca he tenido compasión de mi misma. Tengo amigos sin discapacidad, he tenido pareja durante algunos años, algún rollo (con un fisio que me trató,cosas de la vida) y ahora llevo tiempo sin pareja (que no sola). Nunca he querido ser madre.
Como tengo cierto recorrido vital, mi impresión es que las mujeres con discapacidad (y no digamos si tenemos cierta cultura y capacidad de tomar decisiones), damos miedo. Sí, miedo. Él resto de personas ven a los discapacitados como niños (es decir, destinatarios de cuidados) o héroes (él eterno rollo de la superación que ya cansa, porque vivir con discapacidad es una putísima mierda). Si no saben en qué bando colocarnos, se alejan por temor a lo desconocido. En un universo paralelo estarían los devotées, personas que sienten excitación sexual por discapacitados o amputados y que a mí personalmente me dan muy mal rollo.
Mi consejo, autora, es que seas tú misma y no té obsesiones con encontrar pareja o encajar. Él mundo está hecho por y para personas blancas, heterosexuales, jóvenes, ricas y sin discapacidad. Nuestro colectivo es uno más de tantos otros que tiene que pelear a diario por su lugar en el mundo. Rodéate de personas que aptecien lo que tú eres, no a tu silla. Porque las hay. Cultiva hobbies, desarrolla tu parcela interior. Porque eso no podrá quitártelo nunca nadie.
Y ten paciencia. Todo pasa, todo llega. Ánimo.