Hola, Lorena.
Te entiendo perfectamente porque yo tengo una situación similar en mi familia (aunque mi abuela ya no está).
Creo que Miren y Berta te han aconsejado súper bien.
Te cuento las conclusiones a las que he llegado en mi caso.
Mi tía (la hermana de mi madre) es muy alegre y disfrutona, pero tiene esos puntos de agresividad que lo mismo pega a alguien que se pone a gritar por cualquier discusión absurda, y toda la vida el mantra de mi abuela era: déjala, ya sabes cómo es! y yo me subía por las paredes…
Vivió siempre con mi abuela y trabajó y luego, cuando le llegó la jubilación, iba a un centro de día. A mi abuela, cuando allá por los 95 le llegó la demencia, le entro obsesión por mi tía y por no dejarla a sol ni a sombra. Se ponía histérica si mi tía se retrasaba 5 minutos al volver del centro de día, no nos dejaba que le regaláramos nada que fuera un poco «moderno» (siempre la vistió como una señora mayor, hasta cuando era joven) y no la dejaba alejarse ni 3 metros, por lo que mi tía vivía atada a ella.
Cuando la situación era ya insostenible, hubo que ingresar a mi abuela en una residencia (tenía 97 y mi tía 72) y para nuestra desgracia, los servicios sociales de la diputación de gipuzkoa nos denegaron la posibilidad de llevar a mi tía a un centro con gente como ella; como tenía más de 65 nos obligaron a ingresarla en la residencia de ancianos. Nosotros quisimos separarlas a toda costa porque de verdad que mi tía no tenía vida al lado de mi abuela, pero nos lo impidieron las instituciones.
Resulta que aquí, si ingresas joven en un piso tutelado, mientras te mantengas autónomo puedes estar hasta los 100, pero si tus familiares te tienen en casa sin usar ningún recurso, te penalizan y luego te mandan a un geriátrico.
El caso es que mi abuela murió a los 99 y mi tía empezó a vivir. Ha adelgazado 30 kilos, hace actividades (no por el geriátrico, por ellos sería un cactus más rodeada de nonagenarios, sino por mi empeño que soy su tutora), ha viajado este año por primera vez con un grupo de gente como ella… En resumen… empezó a vivir a los 74.
Lo que te quiero decir es que, aunque vaya a ser doloroso al principio para tu abuela, mi consejo es que emancipéis a tu tía a algún piso tutelado donde pueda sacarle el máximo partido a sus capacidades. Si no, os veréis obligados a llevarla a una residencia de ancianos (bueno, no sé en qué comunidad estás… lo mismo no) y ahí, por mucho que te cuenten sobre el papel, no hay nadie para garantizarle una vida digna más allá de los cuidados básicos de alimentación, higiene y salud…
Costará con tu abuela, pero de verdad que yo he pasado por eso, y llega un momento en el que hay que apostar por la persona que va a quedar aquí cuando ella se vaya.
Un saludo y espero haberte ayudado en algo,
a.