Su marido es huérfano y tiene una hermana que está casada, por lo que por parte de su familia fueron los únicos invitados. Ella hace tiempo que se distanció de sus padres y no se hablan, por lo que no les iba a invitar y tan solo invitó a sus dos hermanos con sus mujeres. El resto fuimos los amigos íntimos y las parejas de los que las tenían, en total, 15 invitados, sin compromisos de invitar a primos, tíos, etc. ni de invitar a compañeros de trabajo o a gente con la que no son súper cercanos.
Al principio, su planteamiento me chocó bastante, pero ella me comentó que preferían gastar el dinero en disfrutar con los 15 que realmente querían y hacerla más especial que invertir mucho más dinero en pagar compromisos y no tener la boda que deseaban.
Se casaron hace dos semanas y todavía tengo un recuerdo súper bonito porque ha sido la mejor boda a la que he ido nunca. Aparte de que la comida fue espectacular, lo hicieron en una finca rústica preciosa con habitaciones para todos, por lo que pudimos beber hasta las mil y luego quedarnos a dormir sin tener que coger coches. Decoró todo el jardín con telas de tul blanco y lamparitas, puso una zona Chillout en la que pasamos gran parte de la noche y todo quedó espectacular. No había servicio a las mesas, pero había una barra donde todo el mundo cogía lo que quería tanto para comer como para beber y la verdad es que fue una noche mágica. No recuerdo habérmelo pasado tan bien nunca y haber visto una novia más feliz, relajada y sonriente el día de su boda. Al siguiente todos los invitados lo comentábamos, fue sencillamente una noche mágica, bonita y súper divertida .
A veces menos es más, y estoy segura de que recordará ese día como un día súper especial en su vida.
