Mi mejor amiga y yo nos conocemos desde hace siglos. Siempre fuimos la guapa buenorra (ella) y la gorda (yo). Aprendí a superar la envidia y no sentirme mal cuando por aquellos entonces era normal pensar que el triunfo de la vida era que los tíos babearan por una. Yo jamás he tenido novio, ella sí, muchos años, así que eso limitaba nuestra manera de compartir tiempo.
Desde hace cosa de dos años volvimos a vivir en la misma ciudad y hemos salido de fiesta y hemos hecho todo lo que en otros tiempos fue imposible porque ella dedicaba su vida a sus relaciones, o porque ella trabajaba en otra ciudad.
Pues hace un año conocimos a otro grupo de gente que pegan más con nuestro carácter y forma de entender el mundo y blablabla. Son amigos de mi otra mejor amiga, de modo que pasamos a ser tres porque nos reencontramos viviendo en el mismo sitio después de años sin poder hacer planes.

Este grupo nuevo esta formado por más chicos que chicas y hay uno en concreto que es el cielo en persona.
Hace unos meses nos fuimos de viaje (mi mejor amiga no), con él, y aunque físicamente no me atraía, en el viaje pasó algo y me empezó a hacer tilín. Pasó simplemente que lo empecé a mirar de otra forma.
Es tan atento, tan amable, tan cariñoso (conmigo no tanto porque sólo hace un año que somos amigos), pero sé que está ahí si le necesito.
Entonces yo tenía dudas y como no sabía qué sentía exactamente, si eran mis hormonas (acababa de empezar un anticonceptivo bastante peculiar pero que me sienta genial en el tema del humor) o si era mi hipotiroidismo, con lo cual, había días que me encantaba y días que yo no pensaba decírselo jamás.
Meses después nos hemos ido a otro viaje con más personas, todas chicas menos él y en cierto modo, estaba celosa, aunque ellas para nada eran personas enamoradas de él. Son amigos casi hermanos. Pero por alguna razón yo también quería esa cercanía, esos besos y abrazos.
Yo todo esto se lo contaba a mi mejor amiga, cada vez que me cruzaba la idea de lanzarme y tal. Una noche de ese viaje, un tío que estaba en el mismo bar y grupo de amigos que nosotros (estábamos fuera de España, con un grupo de españoles que conocimos ese día y el muchacho en cuestión vivía en aquella ciudad donde estábamos de viaje) pues este tío empezó a bailar de manera muuuuy sensual conmigo, hasta que rebasó la línea y me toqueteó.
Yo huí a los brazos de mi amigo y le dije que me siguiera la corriente y se hiciera pasar por mi novio. No sé si pensó e interpretó algo más, pero sabía que era porque el otro me acosó (de hecho, cuando nos estábamos abrazando mi amigo y yo, el otro loco vino y empezó a tocsrme la espalda por debajo de la mochila que yo llevaba puesta). Cuando se fue, solté a mi amigo con vergüenza, porque teníamos complicidad más por escrito en redes sociales que cara a cara.
En Halloween, a la vuelta del viaje, mi amigo estaba un poco pasado y me dijo algo así como que si ya no bailaba con él y si necesitaba un latino acosador para que bailara, porque estábamos en un bar. Se acercó mucho y me reí pero me zafé, no podía mirarlo a los ojos. Se puso a bailar con otra amiga y me puse celosa. Entonces al irnos mi mejor amiga y yo, lw conté eso y me dijo: Pues seguro que se ha dado cuenta de que te gusta y te pone nerviosa.
Las dos hemos hablado muchas veces de él y de lanzarme o no, cada detalle que él tenía conmigo se lo contaba. Yo pensaba que ellos eran más amigos, hasta que un día él me dijo que no conocía tanto a mi mejor amiga, eso me extrañó y me «tranquilizó» (recordemos que soy la amiga gorda de la Victoria’s Secret).
Poco después los invité a mi casa en otra ciudad donde estudio, y estábamos genial los tres, como amigos.
De noche, yéndonos para casa después de salir de fiesta, metí la mano dentro del abrigo de él, en el bolsillo, y fuimos agarrados así todo el camino. Cada uno dormía en un sitio diferente, aunque yo me quedé con ganas de algo, pero no quise ser descarada y acosadora. Sí surgía… Además, ¿Por qué iba yo a gustarle? ¿Cómo estropear el resto de días? Y mi amiga pared con pared al otro lado, así que no hice nada. Esto fue hace dos semanas.
El día que se fueron, tuve un encontronazo con mi amiga a raíz dr que se muerde las uñas y le dije que no lo hiciera, pues llevaba ella misma 5 días diciéndonos a ambos que no se las quería moder. Me dijo que parecía fulano, que siempre habla de sus uñas, me echó en cara algo de que no me gusta un jersey que odio que tiene y me dijo que no todas tenían dinero para comprar ropa todos los meses, que no volviera a decir nada de su físico. Me chocó tanto que ni contesté mal, simplemente le dije que si la ofendo, que me lo diga, que yo si le falto el el respeto quiero saberlo, y que a partir de entonces jamás volveré a decir nada sobre su ropa (la gracia es que siempre me ríe la frase de «odio tu jersey x»). Y claro que tiene ropa, ropa bonita, lo que pasaba era que no tenía el autoestima inflada como otras veces. Me dijo que cada vez que se hace un comentario así, la persona se convierte en lo que los demás quieren (la gente es ella y la que cambia es ella porque si se deja influenciar pues…). Ella misma nos pidió opinión cuando se vestía, le decíamos blanco o negro pero que eligiera lo más cómodo, calentito, lo que prefiriese. Yo no era quien hacia el resto de comentarios sobre sus cosas, sino que me echó en cara palabras de otras personas. Al final me pidió perdón, yo le dije que no pasaba nada porque si yo la ofendí, eso fue un error mío y no iba a volver a suceder, que no había nada que perdonar cuando yo me he portado mal y he hecho daño, aunque no fuera adrede.
Pues el día de Nochebuena salieron todos y yo no tenía ganas. Al final me animé cuando todo estaban ya en una luna de Júpiter. Apenas nos vimos las tres amigas y salí un momento a por una bebida o algo, y cuando volví al local, la vi enrollándose con mi otro amigo del viaje. Se me encogió el corazón.
Se fueron. Se acostaron. Me quedé hecha polvo disimuladamente, claro.
Al día siguiente no sabría cómo escribirme y me dijo que todo había sido muy rápido y tal.
Llevo toda la semana evitando estar con ella, hasta hace dos días. A él también (por WhatsApp).
Sé que esa noche estaba triste porque tenía la moral por los suelos por otra historia que ella tuvo con un chico y me lo dijo con los ojos llorosos. Y antesdeayer me dijo que estaba mal por mí y por él, que no sabía lo que queria y que no quería hacer daño…
Le dije que hiciera lo que quisiera, que si pasó y quería que volviera a pasar, que allá ella, es su decisión. Entonces me dijo: «No pasó. Está pasando». En ese momento estábamos en un centro comercial. Yo obviamente sabía que se seguiría viendo y quedando, ese «está pasando» fue como un hachazo pienso, no en mala intención sino para que lo entendiera yo como que no solo fue una vez.
Estuvimos de compras y empezó a decir que buscaba lencería en Primark.
Estuvimos en Primor y quería aceite para masajes (la encontramos otra amiga que venía también y yo en la zona de los lubricantes buscando el aceite, así que no era para las cervicales como dio a entender).
Nos dijo que nos tenía que llevar a X hora a casa porque ya había quedado y tenía que volver a la ciudad donde estábamos.
Me recomendó una crema que yo necesitaba para las heridas internas de ingles, labios, zona perianal porque… Y ahí se calló. Luego dijo que ella también necesitaba esa crema.
Íbamos a salir en Nochevieja juntas con la amiga que faltaba y él, pero el grupo iba a dividirse. Íbamos a ir a otra ciudad de fiesta y en el coche le dije que yo no tenía ganas ninguna de salir. La cara de mi amiga fue en plan de ¿En serio?
¿Cómo salgo con la parte del grupo que no quiere ir a la discoteca a la que yo no quería entrar, y quedarme con ella y él? En determinado momento iban a marcharse.
Me escribieron por WhatsApp para salir, que cómo estaba, que me animara…
Le he dado ánimos porque sé que le afecta haberse liado con alguien que no le atraía o eso dice ahora, porque yo ya pienso que le gustaba y no me lo dijo. Le dará remordimiento pero sé que va a hacer lo que quiera, pasando por encima de mi.
No quiero verlos ni tener que estar con ellos.
Él era mi tonteo, mis ganas de querer algo con él y mi cómplice en muchas cosas. Nunca he conocido a gente como él, con esa complicidad como tenía con él. Ojo, no digo que yo sea la única sino que su personalidad es totalmente diferente y genial al resto de tíos que he conocido. A mí un detalle me hace llorar, porque siempre he sido la persona gorda que nunca nadie se fijaba en ella, y si lo hacían lo ocultaban, o me decían que no dijera que aquello había pasado (liarnos), o se «deshacían», desaparecían… Así que tengo cero confianza, cero capacidad de gustarle a nadie, nadie me mira, nadie si me mira, va más allá de pedirme un polvo, siempre he sentido que no era suficiente para nadie.
En su día pesé 50kg y ahora peeso 80. ¿Podéis creer que me sentía igual de gorda que ahora? Por supuesto que lo entendéis o lo podéis imaginar.
El caso es que no tengo fuerzas para digerir esto. Aunque haya pasado una, seis o diez veces, siempre me juró que como amiga nunca haría eso, que los tíos que les gustan a sus amigas pierden el atractivo para ella.
Yo le he tenido que decir que haga lo que quiera, porque si dos personas se gustan, yo sobro. A lo mejor yo a él le doy asco físicamente, igual que él a mí no me atraía en principio. Es la atracción mental que al final ha hecho que le vea atractivo por otras cosas.
Ellos son libres y no tienen compromiso con nadie. Pero me duele. No sé explicarlo. No quiero intervenir. Sólo quiero digerirlo y que no me importe, pero me está costando muchísimo. Sé que es muy pronto, y encima no quiero verlos a ninguno.
El día de Nochevieja no tuve valor. ¿Y si se iban y me dejaban sola con ellos los demás? ¿Cómo disfruto si mi amiga, mi mejor amiga, está acostándose con el tío que me gusta? Que no es que me haya enamorado pero llevo meses compartiendo una amistad que me hacía sentir muy bien, muy especial, ya sabéis, ese tonteo… Y de repente eso ya no existirá y seguramente acabe en noviazgo.
Ahora pienso que a ella lo que le pasó aquel día que estalló repentinamente conmigo eran celos.
Según ella, no le atraía, sólo mentalmente.
Me habla de él. Me habla de lencería, de aceites, de cremas para la zona vaginal. Wtf???
Entiendo que la delicadeza no es lo suyo,que nos conocemos como si nos hubiéramos parido mutuamente.
Solamente necesito una dirección, entender cuál tiene que ser mi actitud. ¿Hago bien en apoyarla con que se anime y siga saliendo y acostándose con él, aunque me duela en el alma? ¿Le digo que no me hable del tema? ¿Le digo que paso de todo? ¿Me quedo sin amigos por no verlos juntos?
No soy quién para meterme. No me gustaría si yo fuera ella o él. Quiero que cada uno sea feliz.
Pero al final del día siempre pienso: ¿Y yo cuándo?
Es patético tener 26 años casi y no haber tenido novio, que todos los tíos o me haya usado y dejado tirada por y después de «follar», porque no puedo o porque me he negado a hacer cosas. Es patético no haber encontrado a una persona que me haya hecho sentir bien.ws patético que haya gente que me ha mareado con ahora sí, ahora no… Y cuando por fin una persona encaja en mi vida, me entiende pero no reúno valor, una borrachera y un colocón hacen que mi mejor amiga se lleve eso por delante.
Yo no busco compararme, es inevitable. No quiero compararme ni medirme, pero al final siempre hay una voz detrás que dice: no eres suficiente, ella es más y mejor que tú.
Un pensamiento tan atroz y machista con el que luchó desde que tenía 3 años y tenía conciencia de que estaba gorda.
No sé. Necesitaba desahogarme. Si alguien me cuenta su experiencia, quiere decirme o darme algún consejo… Bienvenidos sean.
Obviamente un hombre no va a tirar por tierra los mil años de amistad que tengo con ella. Es solamente que no quiero sentir el ogro que llevo dentro y que no sé cómo encajarlo todo, y necesito encontrar mi lugar.
Gracias por leer el testamento a quien haya tenido la valentía de llegar hasta aquí.
Besos enormes a los lectores/quienes además escriban un comentario.