Hola! Llevo siendo lectora bastante tiempo, pero nunca me animé a publicar, hasta hoy.
Antes de comenzar mi historia, me gustaria avisar de antemano que por favor os ahorreis los comentarios de <<supermadres>> que endiosan la maternidad, no a todas las mujeres nos gustan los niños y merecemos respeto.
Tras este inciso, comenzaré mi historia.
Desde mis estudios secundarios tuve una conexión muy especial con la que desde entonces, y en la actualidad, es mi mejor amiga. Siempre lo hemos compartido todo: gustos, estilo, pensamiento politico, opiniones. Inclusive fuimos juntas a la universidad y mi casa era su segunda casa y viceversa.
Desde muy jovenes ambas coincidiamos en que no nos agradaban los niños. La idea de ser madres nos resultaba atroz y no podiamos imaginarnos teniendo que soportar a personas pequeñas gritando, babeando, vomitando sobre nosotras y/o destrozando cosas preciadas. Hasta hace relativamente pocos años «bromeabamos» con vender nuestros úteros, ya que nos ahorrariamos el dolor menstrual y ganariamos una importante suma de dinero.
La gente va evolucionando y su opinión, en ocasiones, cambia. Mi mejor amiga se emparejó establemente con un chico y han tenido un bebe hace año y medio aproximadamente.

A pesar de que me sorprendio, asimilé bien el cambio y le mostré mi apoyo, aunque le dejé clara que mi postura con los niños seguía siendo la misma: no me agradaban, y por ende, no queria involucrarme más de lo necesario con el suyo. A ella le pareció bien, y nada en nuestra amistad parecía cambiar. Durante su embarazo todo fue genial, aunque yo no me involucraba en las ñoñerias tipicas que hacer para el niño, cosa que ella comprendió.Cuando nació nos vimos menos, cosa natural debido a que tenía que ocuparse del bebé y tambíen debido a que nos pilló la pandemia de por medio, aún así haciamos videollamadas y manteniamos el contacto online.
El problema surgió este año, en mi cumpleaños.
Como el año anterior, por el confinamiento, no pude celebrarlo (mi cumpleaños tiene un significado muy importante para mí y es una celebración a la que le doy mucha importancia), decidí hacer una fiesta tematica victoriana en la casa de campo de mis padres, este año, para celebrarlo. Invité a todas mis amistades importantes, (con mi familia suelo celebrarlo en exclusiva con ellos cenando), y por ende a mi mejor amiga. Preparé una amplia selección de aperitivos, licores y cocteles, hice yo misma una decoración muy currada y alquilé un equipo de música.
Mis amistades fueron llegando a la hora acordada, pero mi mejor amiga tardaba en llegar, y no sé por qué me intuía el motivo, la llamaba y no me contestaba. LLegó una hora más tarde de lo acordado y con su bebé, que como siempre, estaba llorando a pleno pulmón. Le pregunté el motivo por el que lo había traido, ya que me había dicho que lo dejaría con el padre. Me respondió, de forma algo prepotente, que el padre también tenia derecho a descansar y que ella se había traido al bebé para que el pudiera estar un rato a solas. Eso me cabreo bastante. No porque su novio quisiera tiempo para sí mismo, si no porque, sabiendo que no soporto a los niños, trajo a su crio lloron a mi fiesta de cumpleaños.
Perfectamente podría haberme dicho que ese fin de semana no podía y podriamos haberlo celebrado juntas en otra ocasión. Le intenté explicar eso, pero se puso más a la defensiva y yo le dije que, sintiendolo mucho, con el crio a mi fiesta no entraba. Que yo la aprecio muchisimo, pero que es la celebración de mi cumpleaños que llevaba currandome un mes y esperando con muchisima ilusión, y el hecho de que estuviera un crio llorando en ella me la amargaba. Me insultó y se fue. Desde entonces no hemos vuelto a hablar y ya van dos meses.
La aprecio mucho y a pesar de que hemos evolucionado de forma diferente sigo queriendola en mi vida. Ella siempre ha sido muy orgullosa, pero creo que esta vez quién merece una disculpa soy yo.
¿Podeis darme algun consejo?¿Actue bien u os parece demasiado mi reacción?