No sabía si poner esto en amor en gordofobia o en salud, porque tiene un poco de todo.
Mi chico y yo siempre hemos sido gorditos, desde niños. Y cuando nos conocimos los dos pesábamos más de 100kg y aunque de vez en cuando nos dábamos festines de comida basura, nunca hemos comido fatal.
Pero desde hace unos meses se ha obsesionado con el real fooding, la vida sana, y las sectas anti azúcar. Y oye, a mi de primeras me pareció genial porque no nos viene mal cuidarnos, pero se le está yendo de las manos y está empezando a afectar a nuestra relación.
Es su único tema de conversación, está obsesionado con leer etiquetas, me mira mal si cojo un yogourt que no sea natural sin edulcorar, me suelta pullitas cada dos por tres cuando me ve comer algo que no entra dentro de sus pautas y se enfada si en la despensa hay una caja de galletas.
Yo le he dicho que por favor se aplique las cosas a si mismo pero a mi me deje vivir, que una cosa es cuidarse y otra esa obsesión que tiene, pero se pone a la defensiva diciendo que a mi me hace más falta que a el adelgazar.
El colmo fue el otro día que me dejó caer que si cuando queramos tener hijos no podemos, seguro que es culpa mía por no comer como él.
Es como si le hubieran lavado el cerebro, le ha cambiado hasta el caracter. Y miedo me da ahora en septiembre que empieza el gimnasio.
Como enfrentaríais vosotras esta situación