Mira, yo he pasado por ahí. Solo que mi ex era hijo único, pero me atrevo a decir que eso era casi peor.
Vivíamos a 15 min en coche de casa de sus padres (distintos pueblos) y aquello era una locura.
Cada día había que ir a recoger a su madre del curro. La madre curraba en el pueblo donde vivian, por lo que teníamos que desplazamos allí para recogerla en la puerta del trabajo y dejarla en la puerta de casa ¡Con su marido en casa! Y ya que estábamos ahí, pues había que subir un rato, claro. Luego aparte de eso, un o dos días a la semana pues a estar un rato con el padre porque se pasaba las tardes solo. ¿Y los findes? Pues claro, sábado o domingo a su casa otra vez. Y ojo, si no íbamos ya venían ellos… A eso súmale que cada día la madre le llamaba por las noches (sí, aunque le hubiésemos dejado en casa hacia media hora) y otra media hora de teléfono.
Yo hice como tú, decirle que no era mi familia (estaba a 600km de los míos de hecho) y que fuese él. Bufffffff… Eso fue el principio del fin. Tan obsesiva era la relación que nunca me «perdonó» que yo no quisiera a sus padres de la misma manera que él.
Así que o marcas mucho y muy bien el límite, o la situación te va a sobrepasar muy pronto, por experiencia. ¡Ánimo!